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              El hermoso edificio, con aromas del siglo XIX. que alberga la sede del Casino Gaditano en pleno centro de Cádiz sirvió de presentación a “El librero de la Atlántida, la última novela de Manuel Pimentel. Aquel ambiente recoleto, con poco más de cincuenta asistentes y luces tenues, invitaba a una cierta intimidad. Dos presentadores, el secretario del Casino y el presidente del Ateneo, se encargaron de glosar la figura y obra del escritor: un ingeniero con un gran amor por la literatura y que entre otras cosas es ministro dimisionario. 

              El autor comenzó diciendo que esta novela era muy entrañable para él, es una ficción pero con una cierta verosimilitud. Nace de la combinación de dos elementos. Por un lado de la conciencia de que el clima va cambiando y de esa inquietud que tiene la humanidad de que “algo va a pasar”. Por otro lado el hecho de que la sociedad se va a complicar, hasta ahora los avances tecnológicos suponían mayor confort, pero nos vamos haciendo conscientes de que estos ahora, además. provocan un impacto medioambiental. Esa es una duda que tendrá en un futuro la humanidad, si el progreso no supone un problema. Con esa duda surge el mito de la Atlántida. Las referencias a la Atlántida aparecen en Platón, también egipcios y griegos hablan de aquellos atlantes. Cualquier otro país  que tuviera referencias de una civilización así, habría explotado eso, pero aquí solo hablan de ellas los artistas y los locos. El escritor cree posible que en el valle del Guadalquivir se desarrollara una civilización muy antigua, aproximadamente hace doce mil años, lo cual parece lógico porque éstas se situaban en torno a ríos templados y, además, contando con la riqueza de cobre que hay en las proximidades. No está de acuerdo con esa ajeneidad con que se ha marcado nuestra historia, de que llegaron fenicios, romanos…pero ya habría aquí previamente una civilización que tendría su eje en la desembocadura del Guadalquivir. 

              El protagonista de la novela, el librero, es un tímido gaditano que lo pasa especialmente mal al carecer de esa gimnasia mental y gracejo tan característico de la zona. Quiere con esta novela evocar y divertir a la vez e introducir el tema: ¿debemos limitar el desarrollo o no?