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     No me preocupan los problemas, mientras no me falten las fuerzas para enfrentarme a ellos. . Rebusco en mi silencio y me siento a gusto con lo que me rodea. Descubro en los demás sus resquicios de bondad. No me afectan los pesimismos ajenos, no voy en busca de verbenas, ni me solazo en las muchedumbres jaleosas. Sin duda, a todo ello le afecta la provocación, que tú me haces, a la vida cada mañana.