20090910190533-manos.jpg

…me gusta pensar que la vida real es como una quimera soñada y que cuando despierte  voy a volver a esa realidad en que tu ausencia es extraña y la distancia que nos separa inexistente. Tu voz algo que melodiosa mi existencia y alborota gratamente mis silencios.  Tu cuerpo tan imprescindible para mí, podría describir el sabor de cada rincón, como impredecible en esos gestos siempre nuevos en que, cada vez, me sumerges en nuevas caricias. El aroma de tu piel, tan habitualmente fusionada con la mía, es algo que me acompaña durante el día, pasando a perfumarme la hondura de mis poros. Tus ilusiones futuras encajadas como un puzzle con las mías y construidas por nosotros a cuatro manos. Nuestro tiempo compartido y creado por gestos mimosos, de silencio enriquecido por la luz de tus ojos, de tu ánimo revestido de sonrisa, de palabras que siempre renuevan mi ánimo, de tu mano caminando cogida a la mía…

 

            De vez en cuando me permito también, mientras construyo una sonrisa, soñar que tu cabeza se deja caer con ternura sobre mi hombro, aunque sólo muy de vez en cuando…