20110109222829-20090730230246-ella-que-todo-lo-tuvo-1-.jpg

   Una nueva novela de Angela Becerra, en la que nuevamente he disfrutado de la prosa elegante de esta escritora colombiana. La protagonista es una escritora que tiene un accidente de tráfico, en el que desaparece su marido y su hija pequeña, a la que trata infructuosamente de encontrar. Vuelve a Firenze y allí se dedica a restaurar libros y a hacer visitas a una vieja librería con la que establecerá una especial relación. Al mismo tiempo una sensual dama con una máscara recibe en un ático a hombres solitarios. La soledad es una característica de muchos de los personajes y va atravesando las líneas de una parte a otra. Como siempre, da gusto leerla y sobre todo saborearla.

    "Sí, el ser humano necesitaba de las frustraciones y negaciones para encumbrar al amor. ¡Ahhh!, pero qué maravilloso era cuando, después del dolor, llegaba aquella sensación de muerte y vida en la saliva del beso de la amada. Quizá era esa humedad tan ajena la que alargaba la vida; allí, se diluía el sinsentido de los días, el fracaso y la absurda erudición. Un beso iguala a los mortales a su condición de humanos. Llevaba a circular la sangre por rincones dormidos donde la insensibilidad yacía apoltronada como una okupa usurera. Obligaba con dulzura a que las células gritaran de gozo. Banquero y mensajero, joven y viejo, mujer y hombre, listos y tontos, todos sin excepción renacían en un beso sentido."