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     Otro libro en francés, empiezo a disfrutar con este idioma, porque aunque no entienda, a veces, todas las palabras, voy entendiendo los contextos sin necesidad de diccionario, lo que antes era un verdadero rollo cuando tenía que acudir continuamente a él. En esta ocasión el título original es "Un aller simple" (Un viaje de ida), del escritor francés Didier Van Cauwelaert, con la que consiguió en 1994 el premio Goncourt. 

Nos narra la historia de Aziz, un niño francés que superviviente de un accidente de tráfico es recogido por unos gitanos rumanos, vive en las afueras de Marsella y se hace experto en el robo de radios de coches. Los únicos papeles que tiene son los más baratos que pueden conseguir allí: los de ciudadano marroquí. Detenido por la policía, acaba incluido en una gran campaña publicitaria en que se le quiere reintegrar a su país de "origen". En este viaje le acompañará Schneider un funcionario francés que se está separando de su mujer y Valérie una guía francesa harta de turistas horteras. Los tres irán a la búsqueda de ese pueblo ficticio, en el interior de Marruecos, en el que Aziz teóricamente vivió. 

         Un viaje inciático hacia  no se sabe dónde, donde todos cambiarán. Narrado a veces por Aziz, con un cierto tono jocoso y otras veces redactado de manera más seria a través de las observaciones de Schneider. Un libro que es fácil de leer y quizás en los comienzos crea más expectativas de las que cumple al final. Eso sí, he encontrado algunas frases que me han parecido sumamente geniales.

"-Tu sais Valérie...

-Oui?

 Le nez au creux de son épaule, j´ai arrêté mes pensées dans son odeur.

-Rien.

Elle a répondu, en serrant doucement mon poignet contre elle:

-Te raconte pas d’histoires."

"-Sabes Valérie.

-Sí.

La nariz en el hueco de sus espaldas, detuve mis pensamientos en su olor.

Ella contestó, apretando suavemente mi muñeca contra ella:

-No te cuento historias".