Ya estoy de vacaciones. No son muchos días, porque por motivos laborales no tengo más remedio que ir salpicándolas en distintos períodos. La ventaja de vivir en una zona costera hace que no sea necesario el huir de aquí a la búsqueda, por ejemplo, de playas maravillosas de las que tengo muchas cerca, aunque sí haré alguna escapada para ver otras calles, otros rostros y descubrir mundos diferentes. Parte de estos días estarán dedicados a disfrutar del día con más intensidad, a descansar, a leer y escribir más, a captar con más intensidad el lenguaje y los sonidos de la naturaleza. Sé que no hay que crearse grandes perspectivas que luego se frustren sino mimar cada rato con el que cuente. Porque tampoco tengo que olvidar que hay muchas cosas que durante el año se van arrumbando y que en estos días parecen gritar pidiéndome un tiempo y soluciones.