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        Entrando en el blog de Dsdmona, encuentro una sorpresiva invitación a destapar cinco de mis manías ocultas. Aunque no soy muy dado a seguir este tipo de invitaciones porque rompen la habitualidad de lo que se me puede ocurrir escribir, en esta ocasión me ha hecho pensar e intentaré plasmarlas. Reconozco que me ha costado localizarlas, porque como forman desde casi siempre parte de mí no las encuentro raras, sino muy "normales".  De todas formas ahí van:

1) Desde hace treinta y cinco años, no uso los bolígrafos azules, ni nunca escribo ni dibujo con ellos. Un día decidí que el color negro para escribir y el rojo para subrayar era la mejor combinacíón y desde entonces he escrito miles de kilómetros de líneas, siempre en negro. Creo que fue posterior cuando me enteré que un tal Stendhal había escrito un libro llamado Le Rouge et le Noir.

2) Hay determinadas telas cuyo tacto me repele. Principalmente aquella tela de los impermeables antiguos, lo pasaba mal cuando llovía, no por el agua sino por la tela. No soporto las sábanas de seda para dormir y cuando compro una camisa lo primero que hago, antes que el color, es palpar el tejido y comprobar que es 100 % algodón.

3) Cuando escribo un texto, aunque  habitualmente lo hago a ordenador, no tiene comparación la velocidad de la inspiración cuando lo hago sobre un papel en blanco. Preferiblemente folio, que no tenga manchas ni arrugas (en otros tipos de gustos no soy tan maniático...)

4) Me he acostumbrado a llevar un pendrive junto con las monedas, así en esas veces que llegas a un sitio y el tiempo intenta aburrirme, si encuentro un pc suelto siempre puedo seguir con algunos de los muchos textos que tengo por la mitad.

5) Siempre que voy a Madrid, me gusta pasear por el Retiro y allí seguir la misma ruta que siempre hago en la que miro a mi alrededor si algo va cambiando con el tiempo.