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          Tras diez meses, a modo de un larguísimo embarazo, al fin llegó este día tan esperado. Durante este tiempo ha habido de todo: expectación, ilusión, sofocos, desesperación, afonías, noches sin dormir, sonrisas, desánimos, dudas, lágrimas, sosiego… Siempre les quedará la incógnita de si tanto esfuerzo valió la pena, aunque cuando miran atrás no les cuesta trabajo darse cuenta de aquella antigua semilla, que en otras tierras se plantó, cómo hoy ha dado su fruto. Ha sido un tiempo sobre todo de relación humana, de saber buscar las vueltas para despertar y azuzar eso que llevan dentro. A veces  el camino ha sido fácil en otras ocasiones tan penoso como si se subiera una gran pendiente y en esta última semana, desesperados, sumidos en las dudas de última hora  y en la burocracia administrativa. Hubo momentos en que, incluso, la tentación de tirar la toalla fue más acentuada de lo habitual. Cuando comenzaron en ello siempre supieron que no sería fácil, aunque la ilusión que los empujaba estaba dispuesta a saltar por los mayores obstáculos. El tiempo transcurrido matiza las ilusiones aunque, a cambio, afina las armas de la experiencia,

             Hoy al fin, empiezan las tan envidiadas como necesarias y merecidas vacaciones de los admirados enseñantes. Ojalá que sea un buen momento para recuperar esas fuerzas necesarias que nuestros hijos, en septiembre, agradecerán.