20110125152634-cimg4680.jpg

       Cada día permaneces a mi lado, inadvertida, casi reflexiva,  alborotando mi día  con tu silencio. Me muestras tu aspecto lánguido y sinuoso, dejándote acariciar por el aire, revivir por el sol y empaparte con el agua de las nubes. Hay días que ni te miro, que ni siquiera te hago caso. Otros en los que tu lozanía me alegra el ánimo y algunos en los que me apena tu contrita imagen.  Hay épocas en que me olvido de ti y cuando sorprendido, te redescubro, pareces mirarme cómplice aunque no tengas  ojos abiertos.  Sólo te tengo a ti…

            …en la terraza de mi oficina, eres mi única planta. A pesar de que te presto una habitual indiferencia, cuando llega esta época siempre te resurges, te atildas con tus mejores flores amarillas y me regocijas anunciando como heraldo de buenas noticias, que pronto, muy pronto llegará la primavera.