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El búcaro de barro

Día a día

Raras sensaciones

Raras sensaciones

(dibujo de Mel

        Al abrir la ventana un extraño y silencioso rumor llenó la habitación. Algo inaudito sucedía... Salí a la calle donde numerosos huecos de aparcamiento la hacían aparecer con una cierta desnudez. Me crucé con poca gente. En la puerta de la panadería, hace unos días atestadas con una cola de compradores hasta la calle, hoy la panadera apoyada en el quicio contemplaba el vuelo errático de dos moscas despistadas. En la tienda de periódicos me costó trabajo entrar, pero esta vez era por los cartones de fascículos que elevados hasta el techo semejaban una fortaleza difícil de conquistar, los libros de las estanterías habían mutado en libros de textos y los juegos de playa en bolígrafos y rotuladores de mil matices. ¿Qué ocurría?

         Encontré la respuesta al llegar a casa y quitar la hoja del calendario: ¡al fin había llegado Septiembre!

Noche de verano

Noche de verano

        Lo mejor del verano son esas noches, junto a ti, en que nos olvidamos del trascurrir del tiempo y acariciados por el rumor que provoca el viento sobre las ramas de los árboles, escuchamos, mirándonos a los ojos y en silencio, el tintinear de las estrellas.

De vacaciones...

De vacaciones...

        Ya hemos pasado el ecuador del verano, de esta época que por una extraña razón parece que por el hecho de que aumenten las temperaturas hace que lo que es habitual en la vida cotidiana tenga que sufrir una especie de parálisis general. Yo por cuestiones profesionales no recuerdo cuando fue la última vez que tuve un mes seguido de vacaciones, ya que me tengo que conformar con tomarlas en períodos discontinuos, lo que hace que no logre olvidarme del todo del trabajo y, a la vez, hace que éstas se alarguen de una manera anómala.

         Otros años he podido durante unos días escapar a otro lugar, pero hay años en que las circunstancias se entrelazan, o como este año que se han anudado del todo y lo han impedido. Ante eso cabe la postura de lamentarse o la que yo he tomado de disfrutar de las vacaciones con mis circunstancias y lo que me rodea. Descubrir el lado sosegado de cada día, sumergirme en lecturas que me atrapan, hasta ahora he disfrutado a cual más con los cuatro libros que he leído,pasear junto al mar, coleccionar puestas de sol tras el horizonte o simplemente cerrando los ojos, tumbado sobre la arena, intentar adivinar el color de la brisa. Este forma de colorear lo cotidiano me permite que, incluso los días en que trabajo, pueda sentirme que estoy de vacaciones.

          El otro día en un paseo al atardecer pasé junto al bar con este curioso cartel: CUIDADO NIÑOS Miré a mi alrededor con cierto temor intentando averiguar ese peligro aL que se refería. Tal vez fueran niños salvajes de dientes afilados que se agarraran a las piernas o algunos que se lanzaban tartas de merengue por el aire o podían marchar a los transeúntes o quizás el dueño pretendía avisar de que en aquellos alrededores había niños de mentalidad limpia e ingenua y que si algún sesudo adulto pasaba por aquellos alrededores podría "contagiarse" peligrosamente.

Cada noche

Cada noche  

            Cada noche cuando el atardecer se va convirtiendo en recuerdo y las agujas del reloj tienden a confundirse en una sola, mis pies cansados por el peso del día me conducen hacia la cama. La luz de la lámpara ilumina el, hasta un instante antes, oscuro dormitorio y con su brillo tenue acompasa mis movimientos hasta que mi cuerpo se expande en horizontal. Esa transformación de la habitual verticalidad del día a la horizontalidad de la noche, hace que un súbito sosiego me invada mientras cada centímetro de mi cuerpo se acomoda, poco a poco, en su lugar sobre el colchón. El libro sobre la mesa de noche y semejando unas alas abiertas se desplaza sobre mi pecho, mientras las gafas sobre la nariz conducen mi mirada hacia su interior.

 

            El tiempo se detiene. Aventuras, emociones, silencios, evocaciones…van tomando cuerpo en mi interior, desnudo de argumentos razonables, y una sensación grata me colorea por dentro, hasta que avanzadas las agujas, el parpadeo insistente de mis ojos me provoca un tenue sopor. Tengo justo el tiempo de dejar las gafas sobre la mesa de noche a la par que el libro inicia su vuelo. Apago la luz y mientras la cabeza encuentra su habitual acomodo sobre la almohada, mis ojos se cierran y, entonces en esta oscuridad, es cuando a su través veo con nitidez aquello que estuve buscando, sin encontrarlo, en muchos momentos a lo largo del día.

El canto del gallo

El canto del gallo

       Armado de papel blanco y bolígrafo negro, estaba sentado delante de la ventana, en esas horas vespertinas del verano que evocan a esas tardes adolescentes con aroma a eternidad. Y mientras la tinta encontraba el momento adecuado para tiznar el papel de negro, rasgó el aire el canto de un gallo. Lo que en otro momentome hubiera resonado bíblicamente a traición, en esta ocasión constituyó toda una sorpresa.

      Por primera vez en muchos años fui consciente de que ese anómalo canto habría resonado en otra muchas ocasiones, sin que yo lo notara, a pesar de vivir en un piso en el centro de la ciudad. Y sólo lo había descubierto en aquel instante en que la prisa cotidiana se había sustituido por la languidez del tiempo. Una  vez más saboreé el canto de aquel gallo despistado que me empujó a escribir estas líneas y a estar atento, desde entonces, a todas esas señales que están, ocultas, tras la cortina de la rutina habitual

16 de Julio

16 de Julio

         Hoy se celebra la festividad del virgen del Carmen. Una devoción bien arraigada en estas tierras del sur y entre las gentes de la mar. Hoy es para ellos un día muy especial. Las redes descansan en los muelles y estos hombres engalanan sus barcos, en los que sometidos a los caprichos meteorológicos pasan en los demás días tantas horas de duro laborar,  y acompañados de sus familias, se lanzan a la mar a acompañar en procesión a su patrona. En esta jornada quieren agradecer, de una manera especial, el cuidado y la protección que Ella les brinda durante todo el año.

A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡OH Virgen remadora, ya clarea
la alba luz sobre el llanto de los mares!
Contra mis casi hundidos tajamares
arremete el mastín de la marea.

Mi barca, sin timón caracolea
sobre el túmulo gris de los azares.
Deje tu pie descalzo los altares,
y la mar negra, verde pronto sea.

Toquen mis manos el cuadrado anzuelo
-tu Escapulario-, Virgen del Carmelo,
y hazme delfín, Señora, tú que puedes...

Sobre mis hombros te llevaré a nado
a las más hondas grutas del pescado
donde nunca jamás llegan las redes.

(Rafael Alberti)

Último día

Último día

     Aprovechando el que la tarde vestía sus mejores galas: un sol tenue y vivaracho y una brisa refrescante, cogí la butaca y el libro me fui a la playa, a dejar que el rumor de las olas estimulara mi lectura. La playa estaba solitaria, poca gente a mi alrededor, hoy es el último día... Mañana, esta envidiable tranquilidad de las tardes de junio, desaraparecerá.

     Mañana llegarán los turistas y nos invadirán durante dos larguiiiiiiiiiiiiiisimos meses. Aumentará el tráfico y disminuirán los aparcamientos. Llegarán en bandadas que oscurecerá, por su cantidad, a los pájaros que surcan el horizonte. Desde tempranas horas invadirán la playa huyendo de la incomodidad manifiesta de los colchones en el suelo. Pero no vendrán con las manos vacías, pondrán sobre la arena sus gigantescas sombrillas, las numerosas sillas, la mesa, la bolsa nevera y la sandía fresca, los paquetes de pipas y las fichas del bingo, los niños gritones y, además, a la suegra. Siempre que pasan por el lado nos consiguen una ducha gratis, unas veces de arena debida a sus chanclas y otras de agua cada vez que vienen del agua y sacuden la cabeza salpicando al aire. El olor a mar se sustituye por los mil olores de bronceadores y colonias sudadas. Y los sones silenciosos del aire son aplastados por las conversaciones a gritos sobre temas preocupantes como la eterna discusión si es mejor el Betis que el Sevilla.

        Sí, mañana se acabó la tranquilidad, sin embargo me quedará el recuerdo de este día de junio en que sumergido en las mil caricias de la naturaleza disfruté plácidamente de la lectura de un libro en un inenarrable atardecer.

Palabras escalando el aire

Palabras escalando el aire

             La Fundación Caballero Bonald tuvo la grata idea, el pasado 21 de junio, de afrontar la doble presentación de dos libros de poemas. Por un lado “Tratado de cicatrices” de la poetisa jerezana Josefa Parra y por otro uno del escritor Jesús Fernández Palacios. 

           La presentación fue iniciada por el responsable de la editorial Calambur, que ha realizado la edición de sendos poemarios. A continuación Josefa y Jesús dijeron algunas palabras tras las que desgranaron rimas que escalaban el aire, al hilo de una armoniosa recitación, acariciando los oídos. Los silencios entre poemas fueron engalanados por la poderosa voz de la componente femenina del Therese D’Ascoli Duo.          

  Toda una fiesta para los sentidos la que se celebró en ese recoleto patio de columnas, bajo un acogedor techo de estrellas y que sirvió como inolvidable inicio del verano.           

Transcribo como muestra de aquel inolvidable rato el poema con el que Josefa Parra inicia su libro: 

NOSTALGIA DE LOS CUERPOS

Tienen algunos cuerpos la cualidad del agua.

Como ella, transparentes o turbios se deslizan

suaves pero imparables. Van dejando sus rastros,

como una huella húmeda, en los huecos

más descubiertos de nuestra memoria,

en las grietas del alma, y acomodan

sus perfiles, olores y cadencias

donde queda un resquicio de nostalgia.

Novela con enigma

Novela con enigma

    El salón don Benigno de las Bodegas Barbadillo ha sido el escenario escogido para la presentación del último libro, "El sello del algebrista", del escritor jiennense, afincado en Cádiz, Jesús Maeso de la Torre. La tamizada luz del atardecer sobre el río Guadalquivir atravesaba las ventanas dotando de un aura acogedora la escena que allí se desarrollaba.

     Empezó el acto con una presentación prolija y amena de la novela, por el presidente del Ateneo a quien siguió la disertación del autor. Se congratuló de estar en aquella tierra en la que transcurre la, sin duda, más famosa de sus novelas: Tartessos. A continuación indicó que el concepto de novela histórica no era acertado, ya que en sí eran dos palabras, novela e historia, que se contradecían. Deberían llamarse novelas recreadas en un marco histórico. Señala que le gusta escribir sobre valores del ser humano en marcos antiguos que son más glamurosos. Este tipo de novelas empiezan en la época romántica pero se van dejando de escribir hasta desaparecer. El pistoletazo de salida de la novela histórica europea fue la publicación de "El nombre de la rosa" de Umberto Eco, lo que decidió a una serie de autores a dedicarse a ella. Según Maeso lo más importante en la vida es buscar el conocimiento con un corazón limpio que es lo que hacen este tipo de novelistas.

     Centrándose en su última novela dijo que formaba parte de una trilogía que había escrito sobre el siglo XIV, un siglo que tiene muchas coincidencias con la época actual. Está convencido, por propia experiencia, de que el destino tiene que mucho que ver en la vida del hombre. Resumió el argumento indicando que es el viaje inciático de cuatro personas formidables que tienen sueños, con un final que sorprenderá al lector. Es una novela que emociona y entretiene, que de eso se trata, augura el escritor.

      Terminó la presentación cuando, a los lejos, sólo se divisaban las luces de los barcos que transcurrían plácidos por el Guadalquivir. Unas copas de manzanilla, sirvieron para aderezar un rato distendido de conversación entre los asistentes.

 

Hay momentos...

Hay momentos...

   ...en que tras pagar la entrada del museo, nos damos cuenta, demasiado tarde, de que lo verdaderamente interesante, en vez de dentro está en la calle, al otro lado de esa ventana abierta.

Entre nubes

Entre nubes

    Durante un rato he estado volando más allá de las nubes. He recorrido cientos de kilómetros para romper la cotidianeidad y dirigirme hacia las lejanas y seductoras tierras del norte. He paseado por las calles estrechas y acogedoras de los cascos viejos. He escuchado hablar a las olas de la playa del Sardinero mientras las hojas de los tamarindos se agitaban mimosas con la brisa.  Me he dejado acariciar por las luces de las catedrales y el silencio de algún claustro. He aprendido cosas sobre el pueblo vasco hablando con la gente y viendo sus museos. He acariciado la arena de la playa de la Concha y disfrutado de la vista, a pesar de que la niebla se empeñaba el velarla.

     He montado por primera vez en un tranvía y leído multitud de carteles en euskera. Me he puesto colorado con la fuerza del sol, estremecido con los sonidos de las tormentas y chorreando con el agua de la lluvia. He puesto cara a una colección de palabras. He escuchado, sin esperarlo, una coral de jóvenes filandesas. He admirado grandes y pequeños edificios y me he confirmado en la idea de que ni entiendo ni me gusta el arte contemporáneo. He viajado horas de autobús. He visto tantos verdes diferentes que ni en la mayor carta de colores.

     Tantas cosas que todavía tengo que ir asumiéndolas...pero ¡qué maravilloso es pasarse unos días descubriendo continuamente todo lo que te rodea, aunque qué cansa los pies esto de andar "entre nubes"!

¿Optimismo...?

¿Optimismo...?

Mañana jornada de reflexión...

El domingo todos debemos acudir a votar...

El lunes seguirá todo igual...

           ....¡si no peor!

El sabio barbudo

El sabio barbudo

        Paseaba entre la ropa femenina de un centro comercial, a mi espalda escucho una voz fuerte de mujer y con cierto tono inquisitivo:

-¿Tú crees que este vestido me hace más gorda?

         Me vuelvo y me sorprende ver a una mujer grande y gordísima, que caminaba por el pasillo moviendo los percheros de ambos lados, que se dirige a su, supuesto, marido, un hombre menudo y con cara de "estar en otro sitio", quien mirando en dirección a los fluorescentes del techo le responde sabiamente con una voz aguardentosa:

-No lo sé cariño, tú sabes que de esas cosas no entiendo.

         Ella lo miró con ternura mientras se dirigió a la caja con pasos oscilantes. El se secó el sudor, mientras quiso, sin poder, esbozar una sonrisa. Al menos, ese día le prepararía una buena cena.

 

Con voz propia

Con voz propia

    Con una tarde calurosa como marco, la Fundación Caballero Bonald organizó la presentación del libro "CON VOZ PROPIA" de María Rosal. El libro es una antología de poesía femenina de los años 1970 a 2005. La autora incluye un estudio para demostrar la escasez de voces femeninas en muchas de las antologías poéticas publicadas en los últimos años. En sus páginas muchas autoras desgranan, después sus poesías, y hay además una original sección con algunas poesías comentadas por las propias escritoras. La autora, docente, orienta el libro como materíal que pueda ser empleado en clases e intentar superar ese canon poético retringido y. habitual que pone en los libros de textos.

     A María Rosal le acompañaban tres poetisas de las incluidas en la antología: Mercedes Escolano, Ana-Sofía Pérez Bustamante y Josefa Parra. Las cuatro recitaron, con estilos muy diferentes pero con palabras y tono sentidos, algunos de sus poemas y nos hicieron disfrutar en aquel silencio, a aquel escaso auditorio de sólo unas diez personas, de unos momentos mágicos donde se entremezclaba la pasión, con el humor o las emociones. Sólo eché en falta en algunos momentos la redondez intimista, recogida y sin esquinas de una mesa camilla.

Una colonia problemática (y 2)

Una colonia problemática (y 2)

              Después de lo contado hace unos días sobre el tema de la colonia, han surgido muchas dudas no sólo las aquí expresadas, sino de quienes también de modo particular me han preguntado como concluyó.           

              Pues bien, para  remediar la curiosidad suscitada explico, a continuación, el desenlace. Por un lado no quería desatar más polémica de la adecuada y por otro me seguía apeteciendo el cambiar de colonia, así que opté por una decisión salomónica: devolver aquella colonia por otra diferente. Iba de camino, cuando me tropecé con el profesor de mi hija, a quien hacía meses que no veía, el que usaba esa colonia tan denigrada que llevaba yo en la bolsa. Por un instante se me ocurrió ofrecérsela a buen precio, con lo que yo recuperaría algo de mi inversión; pero sólo de pensar en la cara que pondría si le hiciera ese ofrecimiento, pasé de largo.            

              Llegué a la perfumería y, sin explicarle las razones, le dije que quería cambiarla. En la misma estantería había otra diferente, pero de la misma marca y del mismo precio, céntimo incluido, no lo dudé y la cambié sobre la marcha.             

              Ya llevo varios días usándola, cambié de colonia y nadie ha comentado nada…me pregunto si no será causa de que tenemos un problema con los desagües y huele tan mal que cualquier olor aromático, del tipo que sea, se agradece fehacientemente.

Una colonia problemática

Una colonia problemática

        Hay momentos en que a uno, no sabe por qué, le apetece cambiar algo en su vida. Unas veces son cosas más superficiales y otras esencialmente profundas, ayer me pasó con una de las primeras. Había terminado una semana laboralmente compleja y como tenía que hacer algunos encargos se me ocurrió comprar una colonia nueva y cambiar de la que llevaba varios años flotando a mi alrededor. Llegué a la perfumería y estuve viendo algunas muy diferentes, me detuve en una, me habían hablado de ella y salpiqué un poco sobre mi muñeca para aspirar su olor. Me impactó aquel olor, ¡algo así estaba buscando!

        Sin querer detenerme mucho en el precio, parece imposible que un bote tan pequeño resulte tan caro, me fui ufano con mi compra a mi casa. Al principio no pasó nada porque no me encontré con nadie. Al rato apareció mi hija: ¡Uf como huele aquí! Parece que ha venido mi profesor de matemáticas. Huele a él. 

        Al rato apareció la otra: ¿huele a insecticida?

        Pero lo peor fue mi mujer: ¡qué olor más chocante! ¡trastorna! ¿qué te has puesto? ¡Haz el favor de no ponértela más! Frases que se repetieron hasta horas despuésd de llegar cuando entraba en el cuarto donde yo estaba. Y eso que solo habían sido unas gotas de muestra...

        Cada vez que entro en el cuarto de baño veo el bote de colonia envuelto en su papel de celofán. Parece que no ha sido muy productiva mi decisión de un cambio superficial ¿y si el cambio hubiera sido algo más esencial? No sé que hacer...¿usar esa colonia, pese a quien pese, haciendo oídos sordos a sus comentarios y sintiéndome a gusto conmigo mismo? ¿o colgarla en la página de ebay y subastarla al mejor postor? Al menos de esta segunda manera recuperaría algo de la inversión que he hecho...

Veintitrés de abril

Veintitrés de abril

             Mi primer recuerdo de la palabra comunero data de un libro de historia de mi época infantil y en aquel entonces no entendía demasiado bien a que se refería e incluso, por similitud lingüística, llegué a pensar si tendría alguna relación con comunista. Luego ya leí distintas cosas sobre el tema con lo que entendí, algo más, aquella contienda que enfrentó a aquellos miembros de la nobleza con un monarca y una corte llegada del extranjero y con el que tenían grandes discrepancias. Me gustó sobre este tema la lectura de la novela histórica “La comunera”. Ayer se celebró el día de la comunidad castellano-leonesa al conmemorarse la derrota el 23 de septiembre de 1521 del ejército comunero en Villalar y la ejecución de sus tres principales líderes: Padilla, Bravo y Maldonado.            

        Pero lo que no sabía es la reseña que leí hace unos días y escribió en 1878 Pedro Antonio de Alarcón tras un viaje que hizo a Salamanca sobre aquellos acontecimientos y que me parece interesante por ser habitualmente desconocida:   

     “Francisco Maldonado, el célebre comunero, el compañero de Bravo y de Padilla, el degollado del gran cuadro de Gisbert, no pertenecía a la rama principal de la familia mencionada, de la cual era jefe, aunque tampoco dueño de la Casa de las Conchas, un D. Pedro Maldonado y Pimentel, también afecto a la causa de las Comunidades, del cual me parece oportuno decir aquí algunas cosas, de todos sabidas, por si hay alguien que las tenga olvidadas, cosa que a mí me acontecía no hace muchas horas...Notorio es que Salamanca acudió en auxilio de Segovia contra el alcalde Ronquillo, como casi todas las ciudades castellanas. Principió en Salamanca la cosa por un gran motín (¡indudablemente estalló en el Corrillo de la Hierba!), durante el cual quemó el pueblo una casa del mayordomo del terrible Fonseca, arzobispo de Santiago, derribó otras muchas, y arrancó las varas a las autoridades. En tal coyuntura, el poderoso D. Pedro Maldonado y Pimentel, creyendo que los victoriosos amotinados no podían hacer nada bueno en Salamanca, y sí se lucirían muchísimo yendo en auxilio de los Comuneros, formó con ellos una crecida hueste, y los llevó a luchar contra los imperiales. Los salmantinos lidiaron en diferentes jornadas con varia fortuna, que se les declaró al fin totalmente, adversa en los campos de Villalar. Al lado de Maldonado Pimentel, o mejor dicho, en las filas de su gente, peleó allí como bueno otro Maldonado, algo pariente suyo y también hijo de Salamanca, y ambos cayeron prisioneros después de su derrota. -Fueron entonces condenados a muerte los principales cabecillas o jefes de Comuneros; pero como el D. Pedro Maldonado Pimentel tuviese parentesco con el famoso Conde de Benavente, consiguióse que el otro Maldonado, conocido por el de la calle de los Moros, muriese en lugar suyo con Bravo y con Padilla, cual si este bárbaro ardid pudiera deslumbrar a la opinión pública... ni aun en tiempos en que no había periódicos. Y al cabo sucedió que los imperiales, después de guardar encerrado algunos meses al Maldonado Pimentel, diéronse cuenta de que nadie había sido engañado con la sustitución referida, y tuvieron que degollarlo también, me parece que en Simancas, un año después que a su homónimo. -Por manera que el insigne D. Pedro trocó por un año de vida los siglos de popularidad que ha disfrutado y disfrutará todavía muchísimo tiempo la memoria del pobre D. Francisco, y el alto honor de figurar en el mencionado cuadro de Gisbert.”

La delgada línea de la realidad

La delgada línea de la realidad

            Ella y El se conocieron por esos caminos azarosos que traza Internet y ni siquiera los millones de metros cúbicos de océano que los separaban pudieron impedirlo. Mas bien al contrario, durante dos años aquella relación se fue estrechando y fue, entonces,  cuando decidieron conocerse para lo que Él, abandonando su posición virtual, dio el salto a la realidad y se conocieron personalmente. Aquello no hizo más que avivar la pasión, por lo que a la madre de ella no le extrañó demasiado, cuando su hija, una guapa y brillante estudiante de Ingeniería, decidió con veintiún años dejar sus estudios para ir a la tierra de El, donde se casaron.

           De aquellos meses en los que estuvieron casados poco se sabe, salvo que en un momento determinado Ella no debía estar demasiado bien, pues estuvo acudiendo a la consulta de una sicóloga. Lo que sí se sabe es que un día Ella desapareció de su hogar. El, en principio, denunció aquella desaparición, pero a los pocos días retiró la denuncia alegando que la había visto en una localidad cercana y que Ella lo había abandonado por otro. Su madre desde aquel país lejano, ahogada en pena, no terminaba de creerlo. Los meses pasaron y aunque su madre nunca se olvidó de Ella.

           El pareció olvidarla, hasta que un día……en un terreno próximo a una población cercana alguien encontró una vieja maleta semienterrada y avisó a la policía. Procediendo a su apertura se encontró en su interior un cadáver que no se tardó en identificar como el de Ella. Los acontecimientos entonces se precipitaron y El fue arrestado como sospechoso. Todo lo señalaba pero nunca se averiguaron las respuestas a los múltiples interrogantes que surgían, porque al día siguiente El se ahorcó en la celda en la que estaba.

           Este post que podría ser un relato ficticio es, desgraciadamente, coincidente en todos sus aspectos con una historia real Cada vez me convenzo más que la línea que separa a la realidad de la ficción es cada vez es más fina.

Día de primavera

Día de primavera

         Todos los días antes de salir a la calle, a esas horas en que el amanecer se despereza, miro a través de la ventana para captar los síntomas de esta esquizofrenia meteorológica que llevamos padeciendo durante las últimas semanas. Hoy no ha sido necesaria esa mirada al cielo, pues antes de abrir la ventana el gorjeo alegre de los pájaros me avisó de que hoy sería un día plenamente primaveral.            

          No me es fácil, en general, recordar donde me hallaba, en tal día, muchos años antes, pero hoy sí hay un acontecimiento que me hace recordar que hace exactamente veinticinco años me encontraba, a varios cientos de kilómetros de aquí, en la boda de una amiga. Era la primera boda de alguien de mi generación a la que asistía y por eso de ser la primera la miraba como más expectante y admirativo, después acudí a todas las demás, salvo las de los más recalcitrantes que se empeñaron en continuar como “singles”.            

          La noticia, en estos tiempos que corren, es que tras pasar todo este tiempo, hoy veinticinco años después, la ilusión entre ellos sigue viva. Han transcurrido por medio, muchos veranos, otoños e incluso, sin duda, jornadas de muy duro invierno, pero lo importante es que aún sigue habiendo días que cómo el que hoy pregonan los pájaros que, para ellos, continúan siendo de primavera.

Tardes de domingo

Tardes de domingo

            Recuerdo haber leído a mediados de los años setenta un libro de Michel Quoist de título “Oraciones para rezar por la calle”, había una referida a la oración de un sacerdote en esa soledad, muchas veces, agobiante del domingo por la tarde. Los años han pasado y esas horas vespertinas del domingo siguen teniendo, para mucha gente, esa pátina grisácea que evoca a la melancolía. Es como si a esas horas el fin de semana hubiera dado todo de sí y parte de las ilusiones del viernes se hubieran estrellado haciéndose añicos contra el muro de la realidad.Algunos no tienen problema rehuyen esas horas procurando que el domingo se alargue de manera irracional, son los que sumergidos en juergas y holganza no se plantean la semana hasta bien entrada la noche cuando están inoculados en los atascos de entrada a la ciudad o están, incluso, los que extienden su solaz hasta la madrugada del lunes, apoyándose en su cara dura en que ya tendrán para descansar el día siguiente.

           La cercana presencia del lunes empieza a pender sobre nuestras cabezas, anunciándonos y amenazándonos con las sombras de sus ajetreos, sus prisas y sus preocupaciones. Unas sombras que en la distancia parecen más peligrosas de lo que en realidad lo son cuando nos topamos de frente con ellas.

           Están, al fin, l@s que no tienen tiempo para preocuparse porque entre duchar a los niños, prepararle las ropas, preparar la comida del día siguiente y organizar la semana, no disponen  de ese lujo de entristecerse durante esas horas. Y más tarde están tan cansad@s que el sueño les invade antes de que se lo puedan plantear.