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El búcaro de barro

Libros que leí

El alfabeto del crimen

El alfabeto del crimen

 (Sue Grafton)

 

             Desde mi adolescencia me ha gustado la novela de intriga. Empecé a leerlas en una antología de novela policíaca en varios tomos que había en casa de mis padres, algunas francamente buenas. Años después, en uno de esos largos veranos, en que combinaba la playa con muchas horas de aburrimiento, descubrí también en una de las estanterías de mi padre las obras completas de Agatha Christie,  disfruté muchísimas semanas, rascando minutos al día para sumergirme en aquellas apasionantes investigaciones de Poirot o Miss Marple. 

            Hace ya unos años, un día vi una promoción en un kiosco de esos que sacan un par de libros muy baratos, uno de ellos era “A de adulterio” de Sue Grafton una escritora norteamericana de la que, hasta entonces, no había escuchado hablar. En el libro, escrito en 1982,  nos presenta a la que será, a partir de entonces, la protagonista, Kinsey Millhone, de toda la serie que está escribiendo con el título genérico de Alfabeto del Crimen. Cada libro empieza por una letra del alfabeto y los libros los va escribiendo en el correspondiente orden. En España se editan en la colección Andanzas de Tusquets y el último editado hasta ahora es “R de rebelde” en mayo de 2005, aunque para este año se anuncia el publicado en Estados Unidos con el título de “S is for silence”.  Kinsey Millhone es la protagonista, una detective con sus altibajos y sus miserias, con un toque de sano gamberrismo y humor, pero no por ello deja de ser responsable con los casos que le encargan. Los libros son muy atractivos de leer y, a veces, incluso divertidos, por eso no es extraño que los seguidores de esta apasionante serie, tras tantos años compartiendo las vivencias de su protagonista le hayamos tomado un cierto cariño y estemos deseando que salga el siguiente volumen.

            Estas reflexiones me han surgido al leer la noticia de que Sue Grafton había rechazado varias sustanciosas ofertas Hollywood para llevar al cine a su personaje. La autora quiere que su personaje sólo habite en la imaginación de los lectores. Me parece una actitud digna de aplauso, si hicieran una película, desde entonces, ya todo el mundo conocería la cara y la imagen de Kinsey, y cuando leyéramos alguno nuestra imaginación estaría condicionada por esa figura. De esta forma, como en todos los libros, habrá tantas Kinseys como lectores, porque la imaginación de cada uno sobre ella siempre será diferente a la de cualquier otro. Y es que, queramos o no, la visualización de un libro a través de una película puede enriquecer alguna de sus facetas, pero hay otras, como la imaginación que la coartan y la condicionan.

Los aires difíciles

Los aires difíciles

   Acabo de ver esta película. En el año 2002 leí la novela del mismo título, en la que está basada, de Almudena Grandes. Probablemente me influyó mucho que me gustara tanto el cómo la leí. Fue en ese tiempo en que el verano se anuncia,  finales de mayo, en que por las tardes me iba con el libro y una hamaca a la playa, aún desierta de veraneantes, y me sumergía en la lectura acompañado por el ruido de las olas que rompían en la orilla y el viento, los aires difíciles tan citados en la novela, que parecía, en ocasiones, que brotaba de las palabras escritas.

   Los protagonistas son dos madrileños Juan Olmedo y Sara Gómez que vienen a coincidir en un mismo pueblo, son vecinos, de la costa gaditana, en Rota. Los dos arrastran un pasado complejo y en ocasiones trágicos que se revelan a través de una amistad que surge entre ellos. Una tercera protagonista, Maribel natural del pueblo, que hace de asistenta de los dos también arrastra su historia. Historias que se entrecruzan teniendo como fondo algo tan característico de esta zona: los vientos. Unos vientos que influyen en el comportamiento de los habitantes del lugar y que los madrileños van conociendo a través de las palabras de Maribel. Una historia que me apasionó cuando la leí y que me dejó un grato recuerdo de mi encuentro con este libro. Además, posteriormente, tuve la oportunidad para completarlo de escuchar la presentación del libro en una noche de verano agosteño de boca de su autora y que ella me lo firmara.

   Los escenarios de la película, aunque también en la provincia gaditana, se han ido hacia otra zona cerca del Estrecho de Gibraltar: Zahara de los Atunes y Barbate. El año pasado que estuve un fin de semana en la primera de estas poblaciones coincidí, precisamente, con el equipo de rodaje y me dije que en cuanto la estrenaran iría a verla. La película también me ha gustado, aunque sigue bastante bien al libro, nos omite el complejo pasado de Sara Gómez, al parecer la hubiera extendido demasiado y se concreta sólo en el de Juan Olmedo. Por eso noto al personaje de Sara Gómez, que interpreta Carme Elías que queda como cojo. Hay varios feed-backs que si no se ha leído el libro pueden despistar al principio, pero el director ha tenido la buena idea de presentar en esos casos al protagonista sin barba por lo que nos damos cuenta que estamos, en ese momento, en su pasado.  La fotografía de la película es hermosa como la costa que retrata, en cuanto al viento, aunque no se le da la importancia que en el libro, sopla bastante y es que, en esa zona siempre hace algún viento. Una película digna de ver, dirigida por Gerardo Herrero, y que ayer consiguió la Biznaga de Oro al mejor largometraje en el noveno Festival de cine español de Málaga.

La orden negra

La orden negra

   La desaparición real de una cartera con unos documentos propiedad de Himmler, lugarteniente de Hitler, en la Barcelona de 1940, le sirve a José Calvo Poyato, escritor cordobés y profesor de historia, para urdir una interesante intriga con pinceladas históricas un género donde se le nota a sus anchas. La sorpresiva aparición de esa maleta en el 2003 hace que una pareja de amigos-amantes, Marta Amat y Ramón Nogues, se vean envuelta en una serie de peligrosas aventuras en las que aparecen desde una sociedad secreta nazi, mafiosos rusos o el servicio secreto británico, todos tras el contenido de esa maleta. Un contenido que podría ser peligroso si cae en malas manos.

   Un libro interesante que se lee fácil y donde, algo tan de moda últimamente, nos acerca a las distintas tradiciones sobre existencia del Grial. Para pasar un rato agradable y entretenido.

La montaña mágica

La montaña mágica

   Acabo de terminar este libro de Thomas Mann. Ha sido una lectura que me ha durado varios meses,  como consecuencia de ello tengo todavía varios libros pendientes de leer, algunos de los que me trajeron los reyes. Me ha gustado el libro, aunque en ocasiones he llegado a pensar que no culminaría las casi 1000 páginas en letra pequeña que lo compone.

   El protagonista es Hans Carstop, un joven alemán que va a un sanatorio antituberculoso en Suiza a acompañar a su primo Joachim que se encuentra allí internado. Hans llega con la intención de pasar allí tres semanas, pero enferma también y aquella breve estancia se convierte en una larga estancia de siete años en que toda su vida de "allá abajo" queda apartada por un nuevo concepto del tiempo y de la realidad, muy diferentes.

"Una narración que recogiese la acción desarrollada a lo largo de cinco minutos podría durar, a su vez -si describiese hasta el último detalle de dichos cinco minutos-, mil veces más; y al leerla se nos podría hacer corta, aunque fuese muy larga en relación con el tiempo de lo narrado o imaginado. Por otra parte, también es muy posible lo contrario: que la duración de los acontecimientos narrados sea infinitamente mayor que la duración propia del relato que los presenta en extracto".

  La idea del tiempo va empapando todo el relato, a veces  parece que el tiempo se detiene. Otras salta. En ocasiones, el tiempo poco parece importar. A mí me ha llegado a pasar, me sumergía en su lectura y parecía como que mi concepto temporal formaba parte de lo que se relataba y me veía inmerso en aquel ambiente sosegado, vivo en apariencia, de aquel sanatorio entre montañas cubiertas de nieve. Por sus páginas pasan distintos personajes todos con sus vidas apartadas y reunidas en aquel lugar. Pero los personajes siguen manteniendo sus ideas, sus pasiones y, a veces, se organizan elaboradas discusiones, incluso filosóficas que se hacen difíciles de leer.

   Un libro aconsejable, para leerlo sin prisas y dejar el resto de las cosas, mientras se lee, en las afueras de sus páginas.

Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie

Una historia de la guerra civil que no va a gustar a nadie

        Siempre me han gustado lo que he leído de Juan Eslava Galán, desde aquel ya lejano 1987 en que ganó el premio planeta por "En busca del Unicornio". De entre los muchos y variados libros de este licenciado en Filología Inglesa destacaría uno que me impresiónó muy favorablemente, "La lápida templaria", escrita con el sobrenombre de Nicholas Wilcox. A éste siguió, con dicho sobrenombre también una trilogía de novelas sobre los templarios. Hasta años después no se dio a conocer que ese desconocido escritor, aparentemente británico, y Juan Eslava se trataban de la misma persona.

        Este libro sobre la guerra civil no me ha decepcionado. Su lectura se hace atractiva y ayuda a ahondar y conocer muchos de los episodios y protagonistas de aquella trágica contienda en la que quedó tan de manifiesto la división de las dos Españas. Por sus páginas pasa toda una galería de personajes de los dos bandos, con sus grandezas y también con muchas de sus miserias. Numerosas fotos ayudan a ilustrar el texto y a poner cara a muchos de los nombres citados. Sí he encontrado algunas ideas repetitivas, aunque no sé si será una técnica del autor para que, pedagógicamente, quede más clara. He palpado en su lectura la cercanía de aquellos hechos que, aunque transcurridos ya setenta años, figuran, más de lo que imaginamos, inmersos en el subconsciente colectivo. El ser humano no cambia mucho a través de los años, los que cambian son las circunstancias, las historias se repiten y parte de los barros de hoy tienen su origen en aquellos oscuros lodos.

La isla de las palabras

La isla de las palabras

      El otro día desde fuera de nuestras fronteras me recomendaron un libro de título seductor: "La grammaire est une chanson douce" (La gramática es una canción dulce), porque pensaban que me podía gustar. Estuve buscando en España dicho título pero no me aparecía por ningún sitio, hasta que me di cuenta que lo habían traducido con un título diferente: "La isla de las palabras". Un libro muy vendido en Francia pero que también varía en precio pues si allí de bolsillo sale por 5 € la edición española en la editorial Salamandra sale por 14,50 €.

        El autor, Erik Orsenna, es miembro de la Academia Francesa y ha recibido, entre otros, el prestigioso premio Goncourt.Es un libro que se lee fácil y de no muchas hojas, yo lo he intercalado entre las páginas de otro que me estoy leyendo y aunque está aconsejado para niños a partir de nueve años es adecuado para todo los que disfrutamos con las palabras. Juana y su hermano Tomás naufragan y llegan a una isla, pero a pesar de haber sobrevivido no consiguen hablar. Allí conocerán al señor Enrique que les guiará hacia la ciudad de las palabras donde estas habitan como seres vivos e incluso se casan con otras palabras para formar frases. Me ha gustado este librito aunque creo que el argumento podría dar más juego y extenderse más, se hace corto.

    

"La próxima vez"

"La próxima vez"

Acabo de leer esta novela, la última del escritor francés Marc Levy. Ésta se desarrolla en torno a un hombre que en vísperas, no muy convencido, de contraer matrimonio, se lanza a la aventura de perseguir su sueño de toda la vida, investigar la historia de un pintor ruso, de cien años antes, y descubrir el significado de su último y hasta ahora desconocido cuadro. En este viaje le acompañará un amigo suyo y coincidirá con Clara, quien también comparte su fascinación por dicho pintor.

Un libro ameno en su lectura y que gana en interés a partir de la mitad. En él se atisba que la realidad puede no ser tan cuadriculada como la  imaginamos habitualmente, teniendo resquicios inimaginables que se nos escapan.

Ya leí, hace unos años, del mismo autor su primera novela “Ojalá fuera cierto” que últimamente ha cogido más fama debida a su reciente adaptación cinematográfica.

Concursos

Concursos

    Ya hace varios años en que un día, sin saber cómo ni cuándo, me quedé prendado del valor de las palabras. Llevaba años usándolas pero no había sido consciente la variedad de ideas que se podía expresar combinándolas de una manera adecuada. Desde que descubrí esto he intentado perfeccionar la técnica de unir palabras fijándome más en lo que leo y leyendo algunos libros sobre literatura creativa. La editorial Fuentetaja aparte de organizar talleres literarios edita muchos libros relacionados con el particular.

Hoy ha llegado a mi manos este libro "Guía de Premios y Concursos Literarios en España 2006-2007". Este libro acaba de ser editado, tiene una periodicidad bianual y en él aparecen más de 1600 concursos literarios de los que se convocan en España, con sus correspondientes fechas y plazos. Los aficionados a la escritura y que se animen a concursar en cualquier concurso tienen aquí un amplio abanico de posibilidades. Hay completos índices por géneros, por convocantes, por temas, por dotaciión... lo que permite planificar con tiempo para cuando uno quiera concursar con la "obra de su vida". Probablemente no es fácil el ganar ningún concurso pero estoy seguro de que, muchas veces, el hecho de decidir presentarse es positivo, porque motiva al que escribe a perfeccionarse, a corregir y matizar lo escrito y, en ocasiones, es bueno para hacer despertar la musa que todos llevamos dentro.

Lo bello y lo triste

Lo bello y lo triste

Siempre he dado una cierta importancia al azar en mi vida. Ya que en función de circunstancias, más o menos, azarosas nuestra vida ha llegado al punto en el que está. Algo así nos pasa con esas personas que un día conocimos por azar y luego nos cambiaron la vida o esos libros de los que nos enteramos por casualidad y nos emocionaron. Algo así me ha pasado con este libro que acabo de leer en poco más de tres días. Sé donde escuché hablar de él por primera vez, fue en una revista donde en una entrevista a una diputada, que no me cae mal, le preguntaban que qué libro aconsejaba, ella habló de éste. No sé cómo lo dijo que me cautivó el consejo y decidí buscarlo. Lo encargué en mi librería habitual que suelen tardar en traérmelo de cuatro a siete días, pero al cabo de dos semanas no sabía nada de él. Me dijeron que les habían dicho que estaba descatalogado y que no disponían de ninguno. Coincidió al poco tiempo que fui a Madrid, aproveché para preguntar en dos grandes librerías, en una simplemente no lo tenían y en la otra estaban esperándolo. Desistí del empeño de conseguirlo, pero a las pocas semanas al volver a la librería me dijeron que se lo habían mandado.  Como tenía otros entre mano lo dejé en la repisa hasta que el otro día empecé a leerlo y me engatusó con sus líneas.

Es un libro ciertamente hermoso y escrito de una forma que no estoy acostumbrado a leer. El argumento gira en torno a una antigua historia de amor entre Oki un hombre casado Otoko una joven de dieciséis años. Al cabo de los años se vuelven a reencontrar y en torno a ese breve reencuentro se vertebra una historia cargada de poesía, de pasiones y de erotismo en la que ahora intervienen de manera decisiva nuevos personajes.

Por medio de las palabras nos mecemos en la placidez del paisaje japonés :

“Desde la galería del estudio sólo se veía el jardín interior del templo, la residencia principal interrumpía la vista. Era un jardín oblongo, no muy artístico, pero la luna bañaba la mitad de su superficie, de modo que hasta las piedras exhibían colores variados por efectos de las luces y sombras. Una azalea blanca parecía flotar en la oscuridad. El arce rojo que se levantaba cerca de la galería aún tenía hojas tiernas, pero la noche los oscurecía. En la primavera, la gente solía tomar por pimpollos las yemas rojo-brillante de aquel árbol y preguntaban de qué flor se trataban”.

Otras veces nos envuelve en el erotismo:

“Tocó con los labios las mejillas ardientes de Keiko. Ella lanzó un gritito cuando su silla se tumbó y la arrastró en la caída. Ahora, los labios de Oki estaban sobre los de ella.

Fue un beso muy largo”.

El autor hace continuas retroalimentaciones e incluye escenas antiguas pero de una manera nada forzada y que aderezan convenientemente la narración y nos conduce de forma amena por este laberinto de pasiones que desde el principio huele a tragedia. A veces la vista se pierde en el paisaje y otra se encierra en una escena, un tanto asfixiante casi de teatro, en que dos personajes dialogan y dejan al desnudo gran parte de lo que encierran dentro.

Un libro que se disfruta y que abre boca para, en cuanto pueda, leer algún otro de Yasunari Kawabata.