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El búcaro de barro

Felinofobia

Felinofobia

-Nunca me han gustado los gatos ni soporto esa estampa de sabihondos y astutos que se gastan. No aguanto cuando me miran con esos ojos que parecen que van a atravesarme más allá de mis entretelas. No me fío de sus andares sincrónicos y silenciosos  que me resultan hipócritas. Tampoco de esas uñas ocultas prestas a salir y arañar en el instante más inesperado. Me parece falsa su sinuosa elasticidad. No, mamá, no me convencerás a los gastos no quiero verlos ni en pintura.

-Pero hija, ¡a ese paso te quedarás soltera toda la vida! –repuso mamá gata alzando sus ojos rasgados al cielo, mientras suspiraba y pensaba que cada vez entendía menos a las gatas jóvenes.

10 comentarios

Tana -

Has vuelto a hacerlo!! jajaja, me ha sorprendido el final :) Empecé a leer pensando en sacarte de tu error y...

Muralla -

Ay Señor, esa adolescencia es igual en cualquier género...
Delicioso.
Bicos.

incondicional -

Bonito relato, por un momento pensé que hablabas de tí.
Saludos.

Nieve -

Si es que la mama no se da cuenta que ella de momento quiere seguir libre, al menos hasta que encuentre a ese gato que le haga darse cuenta que no todos son tan engreidos y que alguno habrá que no le saque las uñas a la primera de cambio...
Muy bonito

Bohemia -

Precioso cuento...
A lo mejor ella prefiere a la gatitas y se rebela...
Saludos

Gatito viejo -

Bah, hay mucho de leyenda sobre nosotros, con eso de que tenemos siete vidas se creen que es para el ligoteo...esa gatita porque no me ha conocido a mí, gato hogareño, fiel, que gusta jugar al ovillo delante de la chimenea, y que ronronea todo el tiempo. De las uñas nada que decir, me rompí una ayer y tengo la pata en carne viva.No las puedo ni esconder. Soy gato tranquilo, aunque eso sí, si no duermo la siesta me vuelvo tigre de Malasia. De sabihondo y astuto tengo poco. Más picardeado estoy por los amos que he tenido que por lo que he vivido rondando el barrio. Mis ojos son normales, no hipnotizan a nadie, aunque lo intentan. De andares más que un gato parezco un pato. Elástico sí que soy, pego un salto y estoy encima de la mesa o de las cortinas en un plis plas aunque a veces, por aquello de que soy viejo, me duele el lumbago.De no vernos ni en pintura le diré a la gatita, que hay cuadros de gatos muy interesantes, nada que ver con los horteras de los Aristogatos de Disney, así que a ver si nos ve por lo menos en pintura. Y ya nada más. Que le diga a su madre que no se preocupe, que ya se le pasará y es que todas las gatas son gansas a su edad.
Saludos y maullidos

Magda -

Antes que nada muchas gracias por tu visita y comentario sobre R de rebelde.

Una profesora mía me decía que los gatos se parecen a los hombres: un día están y por la noche salen ;) ¿será asi?

Meritxell -

Cuánto tiempo sin leerte y me acabo de dar el atracón. Qué cuentos más tiernos se te ocurren.
Abrazos.

Trini -

Caprichosa gata adolescente, a ver de quien se va a enamorar de una presumido ratón? capaz es.

Un abrazo Piti

paloma -

¡Pobre gatita! Tendrá que aprender a ver que esa estampa de listillos es sólo fachada. Que algún día esos ojos le mirarán con pasión, deseo y amor. Y que esas uñas acariciarán su suave pelaje llenándola de cosquillas.
Sólo es cuestión de tiempo...

BesoS