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El búcaro de barro

Libros que leí

Postdata: te amo

Postdata: te amo

       He tenido una experiencia curiosa porque estaba terminando de leer un libro cuando se ha estrenado la película correspondiente. Se trata del libro "Postdata: te amo" de Cecelia Ahern hija veinteañera de un político irlandés que dejó sus estudios universitarios para escribir este libro, que convertido en todo un éxito se ventas se ha publicado en catorce países. Al día siguiente de terminar la lectura del libro me fui a ver la película.

       El argumento gira en torno a Holly una joven, que a punto de cumplir sus treinta años, queda viuda. Ella se hunde en su pena pero para ayudarle a superar su tragedia, cuenta con sus dos buenas amigas Sharon y Denise, su familia y de una serie de cartas, que su marido le dejó escritas antes de morir y que tiene que abrir mensualmente. Estas cartas animosas siempre terminan con esas tres palabras: postdata te amo.

        El libro desarrolla una historia distraída, aunque literariamente me ha resultado pobre y con una prosa y forma narrativa que no me ha hecho disfrutar.

        En cuanto a la película cambia el "te amo" por el "te quiero", asi mismo cambia el país de origen en el libro es Irlanda y en la película Estados Unidos. En el libro veranean en Lanzarote, pero en la película prefirieron llevarlos a Irlanda. Los personajes secundarios también varían en la película e incluso algunos, como los hermanos de la protagonista, desaparecen. La  película se deja ver, la historia gana con la música, en ocasiones emociona, pero no termina de apasionar.

Entre limones

Entre limones

      Un libro escrito por el escritor inglés Chris Stewart, con un cierto tono jocoso y en el que plasma parte de su experiencia al trasladarse  a vivir a un cortijo de la Alpujarras y su intento de adaptación a la zona. A mí es un libro que  me ha decepcionado, tras las críticas leídas, esperaba más de él y, sin embargo, me ha costado mucho llegar hasta el final. No es sólo que no me haya gustado ese tacto rugoso que tienen las hojas, sino que la forma de escribir y la estructura de la historia me han resultado decepcionante. No seré quien lea la segunda parte que se ha publicado posteriormente.

       Se anuncia con 135.000 ejemplares vendidos, pero leídos hasta el final ¿cuántos?

Un mundo sin fin

Un mundo sin fin

       Durante meses descansó sobre una estantería este inmenso libro de casi 1200 páginas, esperando esas vacaciones o días de sosiego para leerlo, pero sin embargo un día que no tenía libro entre mis manos, me decidí, con la grata experiencia de haber leído hacer unos años "Los pilares de la tierra", a empezar a leerlo.

       No es de esos libros que me haya llamado especialmente la forma en la que está escrito, pero sí tengo que decir que tras leer las primeras páginas me quedé misteriosamente enganchado por la trama. Cualquier rato libre acudía a sumergirme en sus páginas y a disfrutar de su lectura y, desde luego, lo leí mucho más rápido de lo que he leído otros libros que apenas llegaban a las doscientas páginas.

       Algunos lo presentan como la segunda parte de "Los pilares de la tierra", pero aunque el sitio donde está situado es el mismo, la ciudad imaginada inglesa de Kingsbrigde, sólo hay algunas referencias lejanas a esa época de la construcción de la catedral que retrata Ken Follet en su anterior libro.

        La historia empieza con dos niños, hermanos, y dos niñas que en un bosque son testigos de una lucha entre unos hombres, a partir de ahí seguiremos con creciente interés las vicisitudes durante varias decenas de años de las distintas vidas de esos cuatro protagonistas y que se van entrelazando de distintas maneras, por medio del amor, del odio, del desprecio y de la tragedia. Un detalle que me ha llamado la atención de la forma de escribir de Follet son los diálogos, que no deja hablar simplemente a sus personajes, sino que nos aclara, junto a las palabras, las intenciones del personaje o el porqué de lo que dice.

          Sin duda, un libro que aconsejaría, sin reservas, para quien quiera pasar un buen rato disfrutando de la lectura.

Firmin

Firmin

        Firmin es una rata muy peculiar, protagonista de esta original novela. Nace en Boston y vive en una librería en la que se alimenta, primero de los libros y luego de las palabras. Es capaz de leer y nos narra su peculiar vida roedora en aquel ambiente sumergido de libros. 

          Nos relata su día a día, con un tono amable y no exento de sentido del humor y con ello esa visión que tiene del mundo desde su vida de rata intelectual y haciéndonos participar de sus ideas y preocupaciones. Toma cariño a Norman, el librero, pero ¿cómo comunicarse una rata con un ser humano sin que le entre tentación de eliminarla? Sí consigue una cierta amistad con Jerry Magoon un escritor fracasado con el que convivirá durante un tiempo, pero ninguno de ellos es capaz de entender la inteligencia literaria de aquella rata como la puede captar el lector de sus aventuras. 

          El autor Sam Savage nacido en 1940 sólo ha escrito esta novela que se ha convertido en todo un acontecimiento editorial.

Cereza roja sobre losas blancas

Cereza roja sobre losas blancas

      Con este título se publicó en España el primer libro de poesías de la escritora Maram al-Masri. Nacida en 1962 en Siria se traslada a Paris en 1982 tras estudiar literatura inglesa en Damasco. Dedicada a la literatura y a la traducción es una voz que cautiva con sus letras. Conocí sus poemas, de una manera casual, por internet y, dos años más tardes, he conseguido, tras ardua búsqueda, tener este libro entre mis manos.

        Es una edición bilingüe árabe-española, y en cuyos poemas, sean breves o más largos, es muy fácil dejarse acunar por su música y sentirse atravesado por sus sentimientos. Aquí transcribo dos de ellos:

Allí donde los caballos

no pueden galopar.

Allí donde ni siquiera hay

un agujero

que permita a un rayo de luz entrar.

Allí, donde la hierba

no brota;

me aferro a los pies de la palabra.

 

Porque ya no queda entre nosotros

sopa caliente que compartir

ni conversación lánguida que repetir.

Porque ya sólo hay entre nosotros

una cama

en la que únicamente crece el musgo

y una noche que no borra

el cansancio del día.

Porque ya sólo hay entre nosotros

niños

a los que les preparamos

nuestras ilusiones

en un plato.

Porque nos hemos vuelto

más educados que dos extraños

y sentimos menos admiración el uno por el otro

que dos enemigos.

Porque ya no quedan entre nosotros

aquellas desbordantes carcajadas,

ni aquellas caricias puras

ni el sabor

del laurel y la miel

en nuestros labios.

Porque ya no queda

entre nosotros...

 

 

Plenilunio

Plenilunio

         En una gris ciudad de provincia se ha cometido el asesinato de una niña. El inspector jefe que lleva el caso, y del que no se nos dice el nombre, es un policía que vuelve a su ciudad de la infancia, donde se crió en un colegio de huérfanos, destinado tras muchos años en el país vasco.  Tendrá que encontrar a un brutal asesino en medio de esa ciudad. En ese camino tendrá que luchas contra sus demonios personales, contra sus crisis íntimas y se encontrará con alguien que le hará creer que en la vida es posible una segunda oportunidad.

         Buenos retratos del interior de los personajes, cada uno de los cuales carga con su bagaje de experiencias y de negruras,  pero algunas, en un determinado momento, parece que empiezan a iluminarse. Hay personajes que sólo se se entreven, como si estuvieran a través de unos visillos, como le ocurre a la mujer del inspector o a Ferreras, el forense. De otros descubriremos sus mayores intimidades como de la maestra o el asesino. La luna tiene su protagonismo y su luz atravesará, en más de una ocasión, por entre las letras.

          Me ha encantado releer este libro del jiennense Muñoz Molina, después de nueve años de haberlo leído. Una novela en que en su escritura, a la vez, densa y atractiva, se mezcla la trama sicológica y la policíaca.

       

La ladrona de libros

La ladrona de libros

         Con el marco de fondo de la segunda guerra mundial, en la alemania nazi, Liesel una niña de diez años es acogida por el matrimonio formado por Hans y Rosa. De camino a esta casa en un cementerio donde es enterrado su hermano pequeño, roba su primer libro "Manual del sepulturero", con el que empezará a coger gusto por las letras.

          En aquel lugar recibe el cariño de sus padres, tendrá amigos y tendrá una especial relación con los libros que parece impulsarla a robarlos. Pero la guerra está ahí y hasta aquel barrio y sus gente llegan sus secuelas, y en aquella casa se refugiará un judío que huye de los nazis y que se convertirá en alguien muy importante para ella.

          Entre sus letras se entremezclan momentos tiernos con momentos muy amargos. Muy original la forma de narrar, casi tanto como la propia narradora de la historia: La Muerte.

El último encuentro

El último encuentro

         Otro libro de este escritor húngaro, gran maestro del detalle y del lenguaje, y que no decepciona. Me llama la atención, como una novela desprovista de cambios de escenas y aventuras, puede atrapar, de esta manera, la atención del lector.

          Toda ella se desarrolla en un pequeño castillo junto a los Cárpatos, donde un anciano general invita a cenar, cuarenta y un años después de haber desaparecido, a Konrad, el que fuera amigo inseparable de su juventud. Aquella velada en la que se mezclan sentimientos, con recuerdos y dudas, son las que irán desarrollándose de manera hábil, al calor del fuego de la chimenea, a través de las letras de este libro.

          Dos fragmentos que me han gustado especialmente:

           "Las personas que entregan su alma y su destino a la soledad no tienen fe. Sólo esperan. Esperan el día o la hora en que puedan dilucidar todo lo que les ha conducido a la soledad con las personas que son responsables de ello. Un hombre así se prepara para ese momento durante diez años, durante cuarenta, cuarenta y uno, para ser exactos, como los héroes de un duelo se preparan para el desafío. Dejan todo ordenado en su vida, para no tener deudas con nadie, en caso de que los maten en el duelo. Se entrenan cada día, como si fueran profesionales. Pero ¿con qué se puede entrenar un hombre solitario? Con sus propios recuerdos, para que la soledad y el tiempo transcurrido no le permitan perdonar nada en su alma ni en su corazón."

             "Porque siempre amamos y buscamos a la persona diferente, en todas las situaciones y en todas las variantes de la vida...¿lo sabes? El secreto y el regalo mayores de la vida es cuando se encuentran dos personas "semejantes". Esto ocurre raras veces, como si la naturaleza impidiese tal armonía mediante todas sus fuerzas y tretas, quizás porque para la creación del mundo y la renovación de la vida es necesaria la tensión que se forman entre las personas que no cesan de buscarse, pero que tienen intenciones contrarias y distintos ritmos vitales. Ya sabes, como la corriente alterna...lo mires por donde lo mires, el intercambio de fuerzas positivas y negativas. ¡Cuánta desesperanza, cuánta esperanza ciega se esconde detrás de tales diferencias".

               La forma de escribir además de atractiva hace que muchas veces me haya detenido para reflexionar sobre las múltiples ideas que trasmite en su profundidad. Un tratado que en sus páginas nos habla de la amistad, la fidelidad, las diferencias sociales...Es uno de esos libros que al terminar de leer, pienso que a mí me gustaría escribir algo asi.

Historias de hombres casados

Historias de hombres casados

        El autor argentino Marcelo Birmajer nos plasma aquí, en diecisiete historias, distintas facetas del universo de los hombres casados. Historias bien escritas y con un cierto tono de comicidad, pero que a mí no me han terminado de entusiasmar. Sus personajes, en general, son pobres hombres con crecientes sueños que difícilmente hacen realidad.

La elegancia del erizo

La elegancia del erizo

        La referencia de este libro me llegó a través de internet, unas semanas antes de su publicación en España, lo que ocurrió en Septiembre del 2007. Me interesó por esa curiosidad que da el saber que dicha novela había revolucionado el panorama literario francés durante 2006. La autora francesa, Muriel Barbery, es una profesora de filosofía nacida en 1969. Y los beneficios de la novela le ha permitido tomarse un año sabático en Kioto, ya que Japón es un país que le apasiona, algo que no resulta difícil atisbar al leer su libro.

        El argumento resulta original, se desarrolla en el número 7 de la calle Grenelle en París, donde destacan dos personajes que será los protagonistas. El primero es una portera Renée, viuda y que traspasó la barrera de los cincuenta. Una mujer no agraciada físicamente y que lleva toda su vida  fingiendo ser una mujer común cuando está dotada de una gran formación autodidacta a muchos niveles. La otra es una vecina de la casa de sólo doce años, Paloma, de gran inteligencia. Las dos viven aquel edificio burgués una existencia solitaria, pero que acabará indefectiblemente unida cuando venga a vivir en aquella casa un curioso japonés. El libro está escrito a modo de diario de las dos protagonistas, que van intercalando sus reflexiones. Muchos datos de cultura japonesa aparecen trazados entre sus páginas.

        A mí me ha decepcionado su lectura, porque aunque hay párrafos que da gusto leer, el conjunto no acabó de atrapar mi atención. El título procede de una calificación que hace uno de los personajes sobre la portera, la Renée Michel: "La señora Michel tiene la elegancia del erizo:  por fuera está cubierta de púas, una verdadera fortaleza, pero intuyo que, por dentro, tiene el mismo refinamiento sencillo de los erizos, que son animalillos falsamente indolentes, tremendamente solitarios y terriblemente elegantes".

        Cito otra frase que me gustó especialmente: "Quienes, como yo, se sienten inspirados por la grandeza de las cosas pequeñas, la buscan hasta en el corazón de lo no esencial, allí donde, ataviada con indumentaria cotidiana, surge de cierto ordenamiento de las cosas corrientes y de la certeza de que es como tiene que ser, de la convicción de que asi está bien".

Cómo lee un buen escritor

Cómo lee un buen escritor

         Un libro interesantes para los aficionados a escribir y para aquellos que, cuando leen, gustan de fijarse especialmente en las palabras. Francine Prose, la autora, novelista y que además ha sido profesora de literatura y escritura creativa, explica al principio cuál es la intención de este libro:

         "En parte, este libro se ha concebido como respuesta a la ineludible cuestión de cómo los escritores llegan a aprender a hacer algo que no se puede enseñar. Lo que sabemos los escritores es que, en última instancia, aprendemos a escribir a partir de la práctica e intensos esfuerzos, repitiendo la prueba del ensayo y el error, del éxito y el fracaso, pero también con la lectura de las obras que más admiramos. Así este libro representa un esfuerzo por recordar mi propio aprendizaje como novelista y por ayudar a los lectores apasionados y a los escritores en potencia a comprender como lee un escritor".

          Divide el texto en distintos capítulos: la lectura atenta, las palabras, las frases, los párrafos... En cada uno hace una introducción al tema, tras la que introduce fragmentos de textos de escritores reconocidos, que transcribe y desmenuza con amenidad, para que nos fijemos en la forma en que están escritos.

          Termina con una lista, que ella considera de "libros que deben leerse inmediatamente". Sin duda, quien lea este libro, podrá sacar más de una idea que le ayudará en ese camino de rosas y espinas, al mismo tiempo, que es la escritura. Un camino que, muchas veces, en vez de elegirlo, parece que nos ha elegido.

La modificación

La modificación

      Ya veo lejano aquel día del mes de enero en que tras una azarosa búsqueda este libro llegó a mis manos. Al fin el otro día, aprovechando un viaje en tren y su pequeño tamaño lo llevé en el equipaje y empecé a leerlo.            

       Este libro publicado en 1957 y perteneciente a la llamada "nouveau roman" es del escritor francés Michel Butor y, por propia experiencia puedo decir, que no es fácil encontrarlo en las librerías. El protagonista, León, es un cuarentón parisino que emprende un viaje en un vagón de tercera, donde se desarrolla toda la acción, desde Paris a Roma, donde va a visitar a su amante Cécile. Vamos acompañando a nuestro protagonista en un doble viaje. El primero exterior en el que se nos va retratando de una manera pormenorizada ese viaje: las estaciones por las que pasa, el lento devenir de las horas y los compañeros de viaje. Estos aparecen retratados en los gestos que León observa y en sus vidas que León imagina. El segundo viaje es el interior, mucho más estructurado y complejo. Viaja al pasado recordando historias sucedidas, viaja al presente con esa observación minuciosa que hace de todo lo que le rodea y viaja al futuro elaborando mentalmente qué es lo va a sucederle. A veces requiere una lectura lenta para dilucidar en cuál de estas etapas temporales se encuentra. Dos ciudades Roma y París se atisban entre sus líneas. Roma es la ciudad luminosa, siempre nueva que va descubriendo en cada viaje con su amante. Paris es la ciudad gris donde vive su matrimonio con ese mismo color. Vamos participando de todo el complicado proceso mental del  protagonista y formando parte de esa "modificación" en su actitud inicial que va sufriendo al cabo de las horas. 

            Tiene una estructura literaria que  lo hace sumamente original, ya que está escrito en segunda persona: “usted…”, lo que hace que a lo largo de todo el libro el lector se considere continuamente interpelado. Interesante para quien quiera disfrutar de una forma diferente de escribir. Desconcertante para el que piense encontrarse con un libro como los que habitualmente lee.

Vicente Rojo

Vicente Rojo

         Estoy convencido de que la vida de cualquiera puede resultar apasionante desde un punto de vista literario, si sabemos captar y resaltar aquellos aspectos que desde la cotidianeidad pueden resultar atractivos. Los hilos aparentemente grises de una existencia trenzado por un hábil escritor pueden despertar el interés del lector.

         En el caso de esta biografía del general Rojo, no se puede decir que su vida sea precisamente anodina y el autor es su propio nieto, Jose Andrés Rojo que ha escrito una interesante biografía por el que ha recibido el XVIII premio Comillas de biografía, autobiografía y memorias. Nos presenta su vida desde el  ingreso en la Academia de Infantería en 1911, sus destinos y sobre todo, la parte más pormenorizada es su actuación, ya como general durante la Guerra Civil. Al contrario de mucho de sus compañeros, permaneció fiel a la República donde llega a convertirse en el máximo jefe militar de las tropas republicanas.

          Sus páginas nos acercan a la guerra civil y nos permite profundizar en el conocimiento de la, aún, aquella desconocida historia: Toledo, Belchite, Teruel, la batalla del Ebro....todo ello va pasando por estas páginas. Una guerra que tras perderla la República obligó al general Rojo y a su familia a exiliarse.

           Primero unos meses en Francia, para ir luego una temporada a Buenos Aires y varios años a Bolivia, un país por el desarrolló mucho cariño y en el que desempeñó el puesto de profesor en el más alto centro de instrucción militar del país. Pero quiso volver a España, sueño que pudo cumplir en marzo de 1957. A su vuelta le abrieron un expediente que se transformó en un Consejo de Guerra en que se le condenó a cadena perpetua. Meses después se le indultó aunque se le reducía a la "muerte civil". Murió en Madrid el 15 de junio de 1966.

           Vicente Rojo era un hombre ilustrado amante de la escritura, en que demuestra gran conocimiento de la milicia y de la historia. Muchos de sus escritos aparecen plasmados en el libro y nos acercan más a profundizar su figura, en uno de esos escritos tras su vuelta a España. "Cuando alguien me dice que soy un hombre de talento me dan ganas de patearlea. ¿Qué talento es el del hombre que llega a los 67 años sin tener un céntimo para subsistir y ha de vivir del trabajo de su hija soltera, después de haber mandado un Ejército de un millón de hombres, de haber ganado la batalla más notable de la guerra y dignificado un conflicto vergonzoso...?"

           Cuando se termina de leer este libro es imposible el no sentir simpatía por la figura de este hombre íntegro y cabal, que durante toda su vida fue fiel a sus principios.

En brazos de la mujer madura

En brazos de la mujer madura

        Un libro delicioso cuya primera edición fue escrita en 1965 por el escritor húngaro Stephen Vizinczey. Escrito en forma de memorias, el protagonista, Andrés Vajda, nos va narrando su vida, centrándose sobre todo en sus peripecias amatorias con las mujeres, que tienen su comienzo durante la Segunda Guerra Mundial.

        En el comienzo nos indica: "Este libro está dirigido a los hombres jóvenes y dedicado a las mujeres maduras; y la relación entre unos y otras es mi propuesta".

        El tono es amable y en ocasiones jocoso, algunas de sus frases son verdaderamente agudas y geniales. Además de relatarnos encuentros amorosos nos hace conocer, un poco, la historia del pueblo húngaro:

"Sus momentos de triunfo son muy pocos para alimentar su orgullo, pero ellos se aprecian de haber sobrevivido a la invasión de los tártaros (1241), la ocupación de los turcos (1526-1700), la ocupación de los austríacos (1711-1918) y la invasión de los alemanes (1944-1945). Los ciudadanos de los grandes Estados se inclinan a creer que las victorias son para siempre; los húngaros concentran el pensamiento en la decadencia del poder, en la inevitable caída de los triunfadores y el resurgimiento de los vencidos. Por ello, muy pocos de nosotros pensábamos que los rusos fueran a quedarse para siempre; la cuestión se reducía a averiguar cuándo se marcharían y cómo".

          En otros momentos es el tono erótico el que domina la escritura: "Lentamente, como el ladrón que aparta unas ramas para colarse en un jardín, le abrí las piernas. Detrás de la hierba dorada asomaba el capullo rosa intenso con sus dos largos pétalos entreabiertos como si también ellos sintieran el calor. Eran muy bonitos y empecé a oler y a lamer con mi avidez de antaño".

           Termina su historia con el fin de su juventud, porque como dice al final: "Las aventuras de un hombre maduro son otra historia".

Para que no me olvides

Para que no me olvides

          Una feliz casualidad hizo descender hasta mis manos, de la estantería donde se encontraba, este libro de la escritora chilena Marcela Serrano, que obtuvo en 1994 el Premio Municipal de Literatura, en Santiago de Chile. En él nos narra, con prosa exquisita, la historia de Blanca, una ama de casa a la que le entra una rara enfermedad: la afasia. Ello hace que su cerebro no articule el lenguaje de modo que no puede leer ni hablar, aunque sí es consciente de todo lo que sucede a su alrededor y dentro de sí.

 

           “Todos entorno a mí se preguntan cómo será la afasia. Es una enfermedad equívoca, como si hubiese desaparecido el lenguaje interno con el externo y no es así. Sucede que el mundo interno se queda sin comunicación. Como si fuera poco. Ellos se preguntan cómo será.

            Una cárcel. Ésa es la única respuesta.

            Una cárcel en blanco”.

 

            La abuela de la protagonista le decía que cuidara sus ojos, que ellos le salvarían de la soledad, y en medio de este silencio que la vida le impone:

 

            “He inventado un nuevo lenguaje: mis ojos.

            Los ojos no me servían sino para mirar. Hoy todo lo digo con los ojos y lo que ayer comprendía con la mente y el pensamiento hoy lo hago con mis ojos. El desconcierto, la pena, la fatiga, el desamor, el furor se convierten en miradas que distanciándose de otras miradas las destacan y me enseñan lo que debo aprender. Los ojos subrayan todo acontecer y los libros son ahora el blanco, y el blanco lo envuelve todo, menos los ojos. Con ellos veo el peligro y los deshechos, siempre atentos. Ellos generan el pensar que ya no tendrá pensamiento y lo que mis ojos no reparen no existe, no me detengo en nada que no detecten mis propios ojos, no deben desviarse mis ojos, carezco de todo otro lenguaje, el único es el que ve y miran mis ojos.

            Son ellos mi nuevo lenguaje. Desde hoy, mis ojos hablarán por mí.

            Y es con esos ojos que contaré esta historia.”

 

            Y nos contará su historia y como un día conoció a Victoria a través de la cual conocerá otro mundo muy diferente a su mundo cargado de convenciones y como despertaron en su corazón unas emociones que creyó dormidas para siempre:

 

            “Yo pienso y te pienso horizontal, fuera de mí misma, por supuesto, la mí misma intrínseca no piensa en nada horizontal y busco tus piernas, quiero sobre mi muslo un bulto duro que me asegure, donde está, sudas, Gringo, y toco ese sudor intuyendo un calvario, soy yo, no es otra quien puede temerme a mí, qué temes, tus brazos de guerrero me aprisionan, convertir la fuerza en dulzura, entremezclarlas al entremezclarnos nosotros hasta fundirnos, pero quiero tu sexo de piedra para que mis alas vuelen, esmaltado, brillo y dureza, me muevo, tanteo, te sé acalorado y calenturiento como yo, como me decían en el campo de chica cuando tenía fiebre, calenturienta, dónde entonces el esmalte, tu cabeza se pega a la mía, tu barba me cosquillea, en el cuello, en el hombro, también en la mejilla, y la tuya quisiera besar mil veces, la tengo casi pegada a mí, lamerla quizás, como las gatas, soy la dulce Blanca entrando de lleno en el pecado, el baile no es más que una disculpa para los cuerpos, y tú diciéndome al principio de la noche, serio, yo no bailo, yo abrazo. Y mi sonrisa conocida, formal, abriéndose. Ahora es mi risa más perversa, te juro, Gringo, me la desconocía, y ella quiere desarticularte, tantearte, hurgarte.”

 

            Las palabras para ella son fundamentales, hasta en este momento en que es incapaz de pronunciarlas:

“Una hace con sus manos lo que vio hacer a las manos anteriores. Por generaciones, las manos de las mujeres del campo han frotado la tierra y han lavado en la artesa. Las de la ciudad han picado la cebolla y han acarreado la bolsa de la feria. Ambas han dejado sus huellas en a masa del pan, en la madera de la escoba. Otras en los palillos y en las agujas. Y hubo algunas que tomaron un lápiz, escribieron cartas, apuntaron en diarios, en libros…, de esas manos vienen las mías”.

 

            Imposible, al leer este libro, no quedar seducido por sus líneas y solidarizarse con esa mujer que en un momento determinado llega a decir:

“dentro de mi silencio me atrevo a afirmar que no hay soledad que se compare a la de ser una mujer.”

El castillo de las estrellas

El castillo de las estrellas

       Héctor un cura jesuita tiene la afición de descifrar el Manuscrito Voynich, un volumen del siglo XV escrito en un lenguaje incomprensible. Eso le une a otros aficionados como John, un inglés que trabaja en Canarias, y Joana una mejicana. Este es el inicio de una interesante intriga que se teje en torno a este extraño libro.

       Un libro, escrito por Enrique Joven un doctor en físicas que trabaja en el Instituto de Astrofísica de Canarias, en él que se aúna literatura y un gran conocimiento de algunos eventos sobre astrónomos, Kepler y Brahe principalmente y la historia de la astronomía, que vamos aprendiendo, sin darnos cuenta a través de su sugerente lectura. Gran parte de la trama se desarrolla en torno al colegio jesuita, pero también tendrá que viajar el protagonista a otros lugares en ese camino que las complejas pistas le van trazando para acercarse al significado del manuscrito.

        Está escrito con un cierto tono humorístico que se disfruta y no le quita seriedad al argumento. Una lectura para pasar un buen rato y aprender a la vez. Para ampliar la información podemos visitar la página web de esta novela.

El sello del algebrista

El sello del algebrista

          Una vez más, Jesús Maeso, con esa maestría y dominio del lenguaje que le caracteriza nos sumerge en las páginas de una novela histórica.

          En esta ocasión la acción de desarrolla en el siglo XIV, tiene su inicio en Huesca, concretamente en el monasterio de San Juan de la Peña. Un anciano monje agonizante, revela al joven Diego Galaz, maestro de álgebra educado en el convento, algunas vicisitudes de cuando, siendo niño, lo trajeron al convento y le entrega, además, un enigmático anillo en el que aparecen las barras de Aragón y el símbolo de la inmortalidad del pueblo judío. Como consecuencia de esto, Diego inicia un azaroso viaje a la búsqueda de sus orígenes. En el inicio conconoce a Isabella, de quien queda prendado y a la que promete volver prontamente en cuanto termine esa búsqueda. Pero el viaje se extiende más de lo que imaginó, en un periplo en el que atravesará el Mediterráneo y viajará  a Atenas, Alejandría, recorrerá desiertos y llegará a Etiopía y Jerusalén, hasta culminar en el puente de la ciudad de Besalú.

          Las descripciones son vivas y visuales, realizadas por un lenguaje exquisito pero asequible. Es bueno leer este libro junto al diccionario, porque seguro que enriquecerá nuestro vocabulario. Y nos sentiremos cercanos al protagonista, sintiendo el oleaje que cabecea el barco, las sensaciones que le recorren cuando es amado, los distintos aromas que aspira en los mercados, las pestilencias que le aturden por algunos rincones y los vaivenes de todo tipo que va sufriendo su corazón.

            La tensión se mantiene de principio a fin y hace que resulte difícil el dejar arrumbado el libro durante mucho tiempo.

            "En un revoltijo de sacas apiladas, y bajo un mar de guiñaposos pabellones que hacían el papel de toldos, cubriendo el pradal, se exhibía la totalidad de las mercaderías africanas posibles: sorgo, especias, plátanos, ungüentos, perfumes, esclavos, alhajas, hierbas alucinógenas, animales exóticos, sombrillas, esteras de esparto, pieles de leopardo, ámbar gris, cuernos de rinocerontes, azogue, plumas de avestruz, mirra, puntas de lanza, maderas, telas tintadas con índigo, yamen tostado, hojas de pobo, mirra, caballos y dromedarios, raíces de cola, colmillos de elefante y  marfiles tallados. La bulla y la efervescencia reinaban en el pintoresco mercado, en un tumulto de voces, gritos, lenguas que no comprendían, risotadas, riñas, cantos e insultos chillones en cien idiomas y dialectos que los hispanos ignoraban" (pg. 259).

 

El camino de las hormigas

El camino de las hormigas

            Cuando empecé la lectura de este agradable libro, me encontré con que en el prólogo aparecía una palabra que me gusta especialmente “serendipia”, traducción de la inglesa “serendipity” y que se refiere a encuentros fortuitos y afortunados. ¿Lo sería este libro?

 

            Tras terminar de leerlo podría decir que sí, es un libro original, que va dirigido a mejorar la comunicación escrita por medio de una serie de consejos y que atrapa la atención del lector. El argumento gira en torno a un escritor que está escribiendo un libro sobre cómo escribir, en un corto fin de semana, en el que le suceden distintos eventos que obstaculizan su labor. Entre estos obstáculos aparece un hormiguero que hay en el jardín de su casa. Para este escritor las palabras son como una hilera de hormigas y eso es lo que aparece en todas las páginas del libro, hormigas que parecen caminar por ellas, hormigas que son las que forman cada letra del alfabeto que da título a un capítulo y hormigas que forman una cuadrícula cada vez que el autor nos señala uno de sus consejos, en total veintinueve más un consejo. No es extraño que tras tanto rato en compañía de hormigas se ponga uno a mirar una pared blanca y le parezca que por ella camina una hilera ordenada de estos pequeños insectos.

 

            Escrito en forma muy amena, con un tono de humor, entremezcla argumento y consejos entre los que siempre encontraremos alguno que nos venga bien a los que nos gusta esto de escribir. Algo más de información podremos encontrar en:

 http://www.elcaminodelashormigas.com

El corazón helado

El corazón helado

            Este libro de más de novecientas páginas descansaba, con ese orgullo que da la voluptuosidad, en una de mis estanterías esperando el momento adecuado para adentrarme en sus páginas. Al fin, ese momento pareció llegar, en los últimos días de junio en que un mayor sosiego ambiental y temperaturas agradables y suaves me invitaron a leerlo al aire libre.

            Lo hice descender de las alturas hasta mis manos, abriéndolo con ese desenfado con que se inicia la lectura de cualquier libro, sin sospechar que cuando mis ojos se posaran sobre sus primeras líneas, acabarían hipnotizados por esa forma de narrar y no descansarían hasta que, como ayer, llegara al punto final de la historia.

            La trama se inicia en el entierro de Julio Carrión, un importante hombre de negocios, al que asiste una misteriosa mujer, Raquel, que no pasa inadvertida a Alvaro, el hijo del difunto. Alvaro y Raquel no pueden imaginar que de aquel encuentro fortuito surgirá una apasionada historia de amor, lastrada desde muchos años antes por los avatares de sus respectivas familias en que se entremezclan dolor, amor, engaños, frustraciones, …toda una serie de pasiones que invaden al universo humano; y se verán inmersos en una montaña rusa de la que ignoran cómo descender.

            La escritora madrileña con este trabajado libro homenajea a aquellos que sufrieron, de una u otra manera, la represión franquista en los años del franquismo. La destreza narrativa de la autora engancha desde el comienzo. Unas veces narra en primera persona y otras en tercera. La historia salta de delante a atrás y viceversa dotando al conjunto de una gran agilidad argumental, que en vez de aburrir enriquece la narración configurando un complejo puzzle, cuyas piezas van encajando, poco a poco, con una habilidad casi mágica.

            El título del libro viene de ese poema de Machado donde dice que “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Durante la lectura me he sorprendido, en muchas ocasiones mirando al aire, como si estuviera deglutiendo los sentimientos expuestos al evocar unos sentimientos propios y es que se reconocen bien al ser sentimientos universales.

            “Había aprendido a amar a Raquel Fernández Perea por encima del amor de mi padre. Ahora tendría que aprender a amarla al margen de ese amor, y de todas sus mentiras. Entretanto, me había ido rompiendo por dentro, al principio suavemente, un pequeño crujido en la conciencia, la insidia de unos pocos objetos vergonzosos, las torpezas de mi imaginación y el furor con que había decidido exterminarlas. No había sido sencillo pero tampoco demasiado complicado, hasta que la verdad se ató a mis brazos, a mis piernas, y empezó a galopar en cuatro direcciones distintas, y sentí la tensión, el desgarro de un desmembramiento que nunca podría reparar.” (pg. 837)

  

S de silencio

S de silencio

     Siempre es bienvenido un nuevo libro de la serie “Alfabeto del crimen” de la escritora Sue Grafton para los que somos aficionados a sus escritos. Esta serie que empezó con el título “A de adulterio”, ha ido posteriormente sacando distintos libros por orden alfabético, siendo éste el último “S de silencio”. Una vez la protagonista es la intrépida detective Kinsey Milhone,  se sale bastante de los habituales detectives del mundo de las letras y escritos siempre en primera persona y con cierto tono jocoso no es extraño que pronto se origine una complicidad entre protagonista y lector.             

       En esta ocasión Kinsey, a solicitud de una mujer, tendrá que investigar la desaparición de su madre, ocurrida treinta y cuatro años antes, cuando era una niña, con la dificultad que supone el descubrir indicios y pistas después de tanto tiempo. Tras contactar con todos los que la conocieron en aquella época tendrá que averiguar si desapareció por voluntad propia o si, sin embargo, alguno de ellos fue el causante de aquella enigmática desaparición.             

        El libro me ha parecido más flojo que otros anteriores de la misma serie.