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El búcaro de barro

Los hombres que no amaban a las mujeres

Los hombres que no amaban a las mujeres

      Este libro escrito por Stieg Larsson recibió en el 2006 el premio Llave de cristal, otorgado a la mejor novela de misterio de autor nórdico. El autor nació en 1954 y murió de un ataque cardíaco en el 2004. Periodista y activista de los derechos humanos, a su muerte dejó los manuscritos inéditos de tres novelas con el título genérico de trilogía del milenio, de la que ésta es la primera de ellas, siendo un verdadero éxito de ventas en todos los países en los que se ha publicado.

       El protagonista es Mikael Blovmkvist, que tras ser condenado en una demanda por un artículo que ha escrito sobre un empresario, acepta el trabajo que le propone otro empresario, Henrik Vanger para que intente averiguar qué ocurrió con  su sobrina desaparecida treinta y seis años antes. En esta misión le ayudará una joven original y con poca pinta de heroína, Lisbeth Salander, con gran habilidad informática y que a pesar de su peculiar forma de ser no tarda en hacerse simpática para el lector. En la trama aparecen muchos de los personajes de la familia Vanger, a los que nuestros protagonistas irán conociendo hasta extremos insospechados.

        Un libro distraído y de los que deja el desenlace bien atado, por un lado, pero con una cierta apertura, por otro, que incita a estar atento a la aparición del segundo volumen de la trilogía. Entrando en esta página se pueden leer las opiniones de los lectores.

IM-¿posible?

IM-¿posible?

     Sólo son dos letras los que separan algunos de nuestros deseos de la realidad.  El camino para alcanzar los sueños no siempre es fácil, hay épocas en que es tortuoso y, en ocasiones, empinado, tanto que nos agotamos y decimos: ¡imposible!Y nos entra la tentación de tirar la toalla y quedarnos al borde del camino.

     Claro que hay sueños que parecen que nunca tomarán formas reales, pero no por eso debemos de dejar de luchar por ellos. Sólo si de verdad nos enfrentamos a los problemas que suponen acercarse a ellos, podremos encontrar, en nuestras manos, esa goma de borrar mágica que quitando esas dos simples letras "IM", convierta en Posible aquello que deseamos e intuimos que nos dará, al menos, unos gramos de felicidad.

Postdata: te amo

Postdata: te amo

       He tenido una experiencia curiosa porque estaba terminando de leer un libro cuando se ha estrenado la película correspondiente. Se trata del libro "Postdata: te amo" de Cecelia Ahern hija veinteañera de un político irlandés que dejó sus estudios universitarios para escribir este libro, que convertido en todo un éxito se ventas se ha publicado en catorce países. Al día siguiente de terminar la lectura del libro me fui a ver la película.

       El argumento gira en torno a Holly una joven, que a punto de cumplir sus treinta años, queda viuda. Ella se hunde en su pena pero para ayudarle a superar su tragedia, cuenta con sus dos buenas amigas Sharon y Denise, su familia y de una serie de cartas, que su marido le dejó escritas antes de morir y que tiene que abrir mensualmente. Estas cartas animosas siempre terminan con esas tres palabras: postdata te amo.

        El libro desarrolla una historia distraída, aunque literariamente me ha resultado pobre y con una prosa y forma narrativa que no me ha hecho disfrutar.

        En cuanto a la película cambia el "te amo" por el "te quiero", asi mismo cambia el país de origen en el libro es Irlanda y en la película Estados Unidos. En el libro veranean en Lanzarote, pero en la película prefirieron llevarlos a Irlanda. Los personajes secundarios también varían en la película e incluso algunos, como los hermanos de la protagonista, desaparecen. La  película se deja ver, la historia gana con la música, en ocasiones emociona, pero no termina de apasionar.

La mesa redonda

La mesa redonda

       Durante mis años de estudio adolescente, estudiaba sobre una mesa redonda y ¡a mí no me gustaba! Lo que me parecía adecuado para jugar a las cartas o tomar café, nunca me lo pareció para estudiar.  Pero tuvieron que pasar años hasta que pude hacerlo en una mesa rectangular. Desde entonces, siempre que he estudiado, escrito o trabajado ha sido en mesas con esquinas. Nunca supe muy bien la razón de aquel gusto mío, si era algo emocional o más bien espacial.

        Pero ayer hubo un artículo que al leerlo me recordó esto, se refería a la reciente publicación de cuatro cuadernos inéditos de la escritora Marguerite Duras y el artículo terminaba con el último texto de último cuaderno en que Marguerite Duras decía lo siguiente:

        "Se está mal en una mesa redonda; los codos no reposan y no se pueden apoyar para descansar de escribir, y cuando se escribe están en el vacío, y si uno no se da cuenta en seguida se dice: "No sé lo que me pasa, estoy fatigado", y es a causa de los codos que no reposan en la mesa".

           Me alegra saber que no soy el único que huye de las mesas redondas...¡qué poco me parezco al rey Arturo con lo que aquel disfrutaba con aquella Tabla Redonda!

Con los dedos

Con los dedos

      En el momento en que las letras salieron del papel y empezaron a formar parte de mí, empecé a descubrir el valor de las palabras. No es, por tanto, extraño que en muchos momentos de mi vida, sea por los acontecimientos vividos o por esas cosas que sólo el azar podría explicar, mis dedos ardan. Es como si una gran fuerza interior se viera en la necesidad de salir de mí, de expresarse a través de las letras y mis dedos abrasan...necesitan enfriarse en su contacto con el teclado mientras derraman sobre el papel virtual mucho de lo que encierro dentro.

      Hace unos días me ocurrió algo de eso, mis dedos no podían parar y aprovechaban cualquier hueco del día para aposentarse sobre el teclado, como si temieran que si el reloj seguía avanzando, llegara un momento que esas vivencias que quería expresar pudieran olvidarse o simplemente disolverse con lo que esas palabras pudieran morir, antes de nacer.

        Tras muchas hojas escritas llegué al punto final y, entonces, mis dedos agotados de tanto esfuerzo parecieron quedar exhaustos y sin saber muy bien que hacer, a partir de ese momento, para recuperar sus funciones habituales. ¿Qué podría hacer con ellos durante un tiempo para desintoxicarme de tantas letras?

-Hacer pajaritas de papel.

-Dibujar caricias en una piel amiga.

-Hacer nudos en una cuerda.

-Señalar hacia las estrellas.

-Hacer sombras chinescas en la pared.

-Sacudir levemente hierbas aromáticas antes de acercármelos a la nariz.

-Poner en pie a ese crío que tropezó.

-Pasar las hojas de un libro.

-Bailar con un bolígrafo sobre la superficie de un papel.

-Hacer un hoyo en la arena de la playa.

-Explotar pompas de jabón.

-Espantar moscas.

-Chuperretear una tarta de chocolate.

-Salpicar agua en un día de calor.

.........

  Y a ti, ¿se te ocurren más cosas que se puedan hacer con los dedos?

Azul y verde

Azul y verde

      Hoy mientras paseaba por la playa me llamó la atención que no se confundían en el horizonte el cielo y el mar. El cielo azuleaba el aire mientras el agua de mar verdecía mecida por las olas, que me hacían sospechar que el fondo estaba formado por un lecho de esmeraldas. Las nubes deshilachadas en trozos, grises al acumularse, blanqueaban el azul y modulaban los rayos de sol que acariciaban cálidamente mi cuerpo.

      Las plantas de mis pies descalzos eran acariciadas por la arena amarillenta con esas cosquillas que producen sonrisas, mientras yo caminaba hasta aquel punto invisible al que nunca parecía llegar. Momentos como este son los que me hacen disfrutar de las vacaciones,especialmente todo ese rato en que el rumor de las olas me estuvo acompañando, mientras me hablaba de ti.

Envidia...

Envidia...

          Sí, tengo envidia de tus pájaros, de los que revolotean como mis besos en torno tuya, de los que arrullan tu sueño y te acompañan en tu despertar, de los que acompañan en tus ocios y tareas despidiéndote cuando sales corriendo por la puerta de casa, de los que durante el día te echan de menos en tu ausencia y de los que cuando vuelves al atardecer gorjean el aire a risas alegres abrazándote con sus trinos. Sí, decididamente envidio a tus pájaros!

Preguntas

Preguntas

        Suele ser la pregunta, la gran manera que tenemos de salir de nuestros interrogantes, ya sean leves o profundos. Por ello las preguntas unas veces son imprevistas, otras estúpidas, otras impertinentes, otras interesadas,...pero siempre curiosas. Algunas veces se emiten temiendo que sean indiscretas, aunque la verdadera indiscreción suelen estar en las respuestas.

         Me ha surgido este post a raíz de escuchar dos preguntas de las que he sido testigo:

- Perdone, pero me da cierta vergüenza, hacerle esta pregunta: ¿Por dónde se llega a Correos? - la pregunta la hacía una joven motorista de casco y moto amarillos donde lucía el logotipo de Correos. Eso es lo que hace que te contraten para un trabajo en un lugar que no conoces.

        Hoy en la papelería donde compraba el periódico, entra un joven adolescente y pregunta: ¿tienen banderas? Respuesta de la dueña un tanto despistada: ¿de dónde?

"Igualdad"

"Igualdad"

Leo la noticia de la detención de un inmigrante nigeriano al intentar suplantar a un compatriota suyo en el examen del carnet de conducir. Lo que me resulta más asombroso es su reincidencia, ya que es que es la tercera vez que lo sorprenden intentando reemplazar a otro. Este profesional de los exámenes  aún no se ha enterado de que esa frase tan habitual de que “todos los negros parecen iguales” o “que todos los orientales tienen la misma cara”, encierran más una pereza indentificativa, ante el que es netamente diferente a nosotros, que una realidad. Y de esa pereza identificativa carecen los examinadores de tráfico que son capaces de distinguir que una foto en un carnet, por muchos rasgos africanos que contenga, no coincide con el portador de dicho documento.

 

Quizás es bueno aprovechar esta reflexión, ante ese fenómeno igualitario que nos invade hasta el extremo de crear un ministerio al respecto, no olvidar en medio de esto el inestimable valor de la diferencia. Tenemos que huir de las clásicas generalizaciones: “todos los hombres son iguales”, “la juventud está fatal”,…que indican una cierta experiencia frustrante en quien las pronuncia. Todos tenemos algo que nos hace único, hasta los propios hermanos gemelos, y eso es lo más valioso que tenemos y lo que nos hace atractivo. El problema de mucha gente es que no tienen la capacidad de ir más allá de una mirada superficial y tienen la imposibilidad de descubrir ese brillo interior y único de cada persona, eso que lo hace distinto del resto de la Humanidad..

Obstáculo

Obstáculo

      Te lamentabas que, por primera vez, aparecía un obstáculo en nuestra larga amistad. Eran muchos años sin turbidez ninguna, pero esto no tiene ninguna importancia. Para que te hagas idea te lo expondré con una comparación: el valor de ese obstáculo comparado con nuestra amistad es como enfrentar un grano de arena con esta gran montaña de oro.

De color

De color

Cuando nazco, soy negro.

Cuando crezco, soy negro.

Cuando tomo el sol, soy negro.

Cuando me asusto, soy negro.

Cuando tengo frío, soy negro.

Cuando enfermos, soy negro.

Y cuando muera, seguiré negro.

 

En cambio tú, amigo,

cuando naces eres rosa.

Cuando creces, blanco.

Cuando tomas el sol, te pones rojo.

Cuando tienes frío, azul.

Cuando te asustas, amarillo.

Cuando enfermas, estás verde.

Y cuando mueras, te pondrás gris.

 

¿Y me llamas a mí "de color"?

 

(Anónimo africano)

 

 

Sensación

Sensación

       Tengo la sensación de que, a veces, no me entero o no me quiero enterar de algunas cosas que ocurren a mi alrededor. No es que no me interese aquello que me rodea, procuro leer, informarme,...pero sí confieso que hay cosas que no me interesan y que por tanto no me aplico en su conocimiento. El otro día al escuchar unos gritos, yendo por la calle, fue cuando me enteré que había alguna competición futbolística, de la que no tenía noticias y en la que intervenía la selección nacional. Nunca he mostrado  ningún interés por estas competiciones, ni he entendido que la victoria de un equipo deba desplegar tal dosis de gritos, saltos, manifestaciones o jolgorios.

         Pasa algo parecido cuando empiezo a plantearme el hecho de visitar algún sitio distinto en vacaciones. Tengo quien intenta convencerme de que este año "hay que ir a la Expo de Zaragoza porque es una vez en la vida". Tampoco comprendo esta dedicación tan acentuada a dicha exposición. En la que las larguísimas colas, el calor de la ciudad del Ebro y el precio, nada barato, de la entrada estarán presentes. Hay tantas cosas que están ahí, que son mucho mayor goce para los sentidos y que sin embargo al no ser tan conocidas, como tantos lugares y paisajes de nuestra tierra, figuran ocultas al no estar de moda.

          Tenía yo estas reflexiones esta mañana  en la playa, a la que he llegado paseando, mientras bajo la sombrilla leía el periódico y mientras la brisa me envolvía, dejaba acariciar mi mirada por el azul luminoso del cielo y contemplaba pasar este barco frente a mí..

Intermitencias

Intermitencias

     Era la primera vez que en su dilatada vida como guardia civil de tráfico le pasaba algo parecido. Había detenido un coche que circulaba por la autovía, durante todo el tiempo, con las luces de ambos intermitentes encendidas.

            Se dirigió a la conductora, una joven de ojos hundidos y piel nacarada, y cuando le espetó la causa por la que circulaba de esa manera, ésta le respondió:

-Hace un mes murió mi marido y no se puede imaginar la soledad que me desgarra por dentro, hasta el punto de que cuando conduzco me siento acompañada, simplemente, con el sonido de los intermitentes.

            Una imagen de extraña comprensión deslució la inicial severidad de aquel agente de la autoridad, y no supo cómo se escuchó a sí mismo decir:

-¿Y no ha probado a poner un reloj de cuco en el salpicadero del coche?

Necesito un papel...

Necesito un papel...

...le espetó aquel señor orondo a aquel joven y probo funcionario en su primer día de atención al público

-¿Qué tipo de papel necesita? ¿Un certificado, un justificante, una solicitud...? - le contestó con el aspecto relajado de quien se acuerda todavía del curso de Inteligencia emocional que le dieron para atender a los administrados.

-Un papel es...¡un papel! Me da absolutamente lo mismo- repuso mientras su rostro enrojecía y pareció desencajarse levemente, a la par que unas gotas de sudor perlaban lacrimosamente su frente.

  El funcionario miró a su alrededor, sin saber muy bien que hacer. No le habían preparado para esto, hasta que de un montón de papeles dispuestos para reciclar, titubeantemente, le acercó un folio. Aquel individuó se ls arrancó con gesto desesperado y sin decir palabra desapareció con paso acelerado por una puerta que había al fondo a la izquierda. Entró al interior y mientras se sentaba, con ganado sosiego, pensaba que mucho servicio público en aquella dependencia administrativa pero a nadie se le había ocurrido el reponer el papel higiénico del retrete.

Artículo del Diario de Cádiz

Artículo del Diario de Cádiz

       Hace tiempo tengo una secreta admiración por los artículos que cada jueves publica Antonio Morillo Crespo en el Diario de Cádiz. Este farmaceútico desde la atalaya de su ciudad natal, la encantadora Vejer de la Frontera, comparte sus reflexiones con los lectores del Diario de Cádiz.  Antonio Morillo ha sido alcalde de su pueblo y diputado por UCD, fue de aquellos que estuvieron secuestrados en el Palacio de Congresos el 23-F. Me gusta su forma de escribir sosegada, no exenta de humor y optimista y especialmente cuando tiñe sus letras del sabor bucólico del entorno rural que le rodea. El artículo que ha publicado hoy  me ha gustado especialmente y me he permitido traerlo a mi blog:
¿Qué es la alegría?
          Alegria es la desbordante manifestación de un niño, alegría es meter un gol en la portería contraria en un partido trascendente, alegría es cuando ¡ por fin! van a tener un hijo, alegría es cuando temiendo lo peor, el médico le dice que no tiene nada, alegría es cuando viene un hijo que se fue y tu le has estado esperando siempre sobre una curva del camino, alegría es cuando amas y eres compartido, alegría es cuando el anciano encuentra compañía en la soledad de su vida, alegría es mirar a los ojos y que a ti te miren con amor en la profundidad del alma de las pupilas... no es la alegría recibir un premio de la lotería, ni sentarte ante una mesa llena de centollos y langostinos, ni los efluvios de una juerga de droga y alcohol, ni el vértigo de una suerte no esperada.

       También existe la paz, la maravillosa paz, el sosiego de estar en un sublime contento interior, que nada tiene que ver con lo que lleves puesto, ni con el dinero del bolsillo, ni de la riqueza que te rodee. Es la paz cuando te sientas frente al mar o contemplas las estrellas, o simplemente admiras un atardecer en la campiña sin parques eólicos ni huertos solares que hieran y maten el paisaje. La paz es a veces hasta mejor que la misma alegría, porque esta se acaba, pero la verdadera paz no.

       Creo que es el mejor tesoro que en la vida podemos tener. No hay nada que pueda valer tanto y además ni se puede comprar ni se puede prestar. Hay caminos dicen los sicólogos, cantar, cantar mucho, hacer deporte, huir del sofá y de su melancolía, hacer y realizar muchas actividades y jamás esperar de la cocaína o del hachís o del alcohol la solución, porque sencillamente te hundirías mas y mas.

      Alegría es, siempre lo he pensado, si hubiera en la botica un jarabe de la alegría. Que pudiera dispensarlo al triste, a la mujer dolida, al desesperado, al solitario en la vida, al que nadie quiere, al que suspira, a la angustiada de tanto sufrimiento.... "mire Vd. se toma una cucharada por la mañana y otra por la tarde y no piense en cosas tristes, sino en recuerdos agradables, a los pocos días se ira sentando bien "... si tuviera el jarabe, ese día el que tendría la alegría, sería yo.

Vale la pena

Vale la pena

      Aunque la meteorologia y las ganas no hayan acompañado demasiado, durante estos días, vale la pena recorrer unos kilómetros para salir de lo cotidiano y saborear esos instantes sorprendentes y mágicos, como los que viví por estos lugares.

Sobre vocales

Sobre vocales

     Siempre me ha gustado, el jugar con las letras, así que no puedo dejar de transcribir este correo que acabo de recibir y que nos acerca al curioso mundo de las vocales. ¿Sabíais que hay tantas palabras con las cinco vocales diferentes?
La escritora  Lucía Echevarría,
ganadora del Premio Planeta, dijo en una entrevista,
que murciélago’ era la única palabra en el idioma español que contenía las cinco vocales.
 
Un lector, José Fernando Blanco Sánchez,
Envía la siguiente carta al periódico ABC,
Para ampliar su conocimiento.

Carta al director del diario ABC:

Acabo de ver en la televisión estatal a Lucía Echevarría
Diciendo que,’murciélago’ es la única palabra en el idioma español que contení­a las cinco vocales.
 
Mi estimada señora, piense un poco y controle su ’euforia’.
Un ’
arquitecto’, ’escuálido’, llamado ’Aurelio
’ o
Eulalio’, dice que lo más ’auténtico’ es tener un ’abuelito

que lleve un traje ’
reticulado’ y siga el ’arquetipo’ de aquel viejo ’reumático’ y ’repudiado’, que ’consiguiera’ en su tiempo, ser ’esquilado’ por un ’comunicante’, que cometía ’adulterio’ con una ’encubridora’ cerca del ’estanquillo
’,
sin usar ’
estimulador
’.

Señora escritora, si el ’
peliagudo’ ’enunciado
’ de la
ecuación’ la deja ’ irresoluta’, olvide su ’menstruación’                                                                   y piense de modo ’jerárquico’. No se atragante con esta ’perturbación’, que no va con su’milonguera’ y ’meticulosa ’ ’educación
’.

Y repita conmigo, como diría Cantinflas:
¡Lo que es la falta de ignorancia!
 

Un día de esos

Un día de esos

      Hoy ha sido un día de esos...en que el timbre del móvil me ha despertado a las tres de la mañana y se ha quedado instalado de tal manera en mi cerebro, que me ha impedido dormir durante el resto de la noche. En que me levanté de la cama antes de amanecer aunque no haya ido a trabajar. En que muchos se acercaron a abrazarme, algunos era la primera vez que los veía en mi vida. Un día en que he secado lágrimas, propias y ajenas, y que el dolor me ha tocado con toda su crudeza. Un día en que los segundos se me han hecho minutos y los minutos horas. Un día no menos doloroso por más que supiera que antes o temprano tenía que llegar. De esos en que he visto amalgamarse madera y flores en un estrecho agujero.

      Hoy ha sido un día de esos en que la desaparición de un ser querido me ha tocado muy cerca. De esos que de tan real desearía haber soñado. En fin, un día que preferiría olvidar y que, sólo por eso, nunca podré olvidarlo.

Entre limones

Entre limones

      Un libro escrito por el escritor inglés Chris Stewart, con un cierto tono jocoso y en el que plasma parte de su experiencia al trasladarse  a vivir a un cortijo de la Alpujarras y su intento de adaptación a la zona. A mí es un libro que  me ha decepcionado, tras las críticas leídas, esperaba más de él y, sin embargo, me ha costado mucho llegar hasta el final. No es sólo que no me haya gustado ese tacto rugoso que tienen las hojas, sino que la forma de escribir y la estructura de la historia me han resultado decepcionante. No seré quien lea la segunda parte que se ha publicado posteriormente.

       Se anuncia con 135.000 ejemplares vendidos, pero leídos hasta el final ¿cuántos?

Un mundo sin fin

Un mundo sin fin

       Durante meses descansó sobre una estantería este inmenso libro de casi 1200 páginas, esperando esas vacaciones o días de sosiego para leerlo, pero sin embargo un día que no tenía libro entre mis manos, me decidí, con la grata experiencia de haber leído hacer unos años "Los pilares de la tierra", a empezar a leerlo.

       No es de esos libros que me haya llamado especialmente la forma en la que está escrito, pero sí tengo que decir que tras leer las primeras páginas me quedé misteriosamente enganchado por la trama. Cualquier rato libre acudía a sumergirme en sus páginas y a disfrutar de su lectura y, desde luego, lo leí mucho más rápido de lo que he leído otros libros que apenas llegaban a las doscientas páginas.

       Algunos lo presentan como la segunda parte de "Los pilares de la tierra", pero aunque el sitio donde está situado es el mismo, la ciudad imaginada inglesa de Kingsbrigde, sólo hay algunas referencias lejanas a esa época de la construcción de la catedral que retrata Ken Follet en su anterior libro.

        La historia empieza con dos niños, hermanos, y dos niñas que en un bosque son testigos de una lucha entre unos hombres, a partir de ahí seguiremos con creciente interés las vicisitudes durante varias decenas de años de las distintas vidas de esos cuatro protagonistas y que se van entrelazando de distintas maneras, por medio del amor, del odio, del desprecio y de la tragedia. Un detalle que me ha llamado la atención de la forma de escribir de Follet son los diálogos, que no deja hablar simplemente a sus personajes, sino que nos aclara, junto a las palabras, las intenciones del personaje o el porqué de lo que dice.

          Sin duda, un libro que aconsejaría, sin reservas, para quien quiera pasar un buen rato disfrutando de la lectura.