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El búcaro de barro

Salida del armario

Salida del armario

             Llevaba mucho tiempo dándole vueltas a aquella tesitura, tanto que era extraño cuando la cabeza no le dolía por esa causa. Sopesaba los pros y contras, contrastaba la sensación enfermiza de sentirse encerrado con la de liberarse de los prejuicios inherentes a su condición. Noches sin dormir, imaginando cómo sería ese mundo luminoso al que aspiraba y por el que no se aventuraba debido a su temperamento cohibido y enfermizo.            

               No supo cómo, ni siquiera el cuándo, pero en un determinado momento una especie de ráfaga interior le impelió a tomar la que sospechaba que iba a ser la decisión de su vida: ¡saldría del armario! Arrastrado por aquella fuerza invisible abandonó la sensación de oscuridad para lanzarse a ese nuevo universo que se le abría al otro lado. 

                 Pssssssssssssssssssssssssssss

 -Ha quedado fulminada. Ya sospechaba yo hace tiempo que en este armario había termitas. Es una verdadera casualidad que acabo de comprar este bote de insecticida y ésta estaba saliendo del armario, justo ahora, de esa forma tan descarada.            

                  La conclusión es que el pensar más las decisiones no es una garantía de que la tomaremos en el momento más adecuado.

El castillo de las estrellas

El castillo de las estrellas

       Héctor un cura jesuita tiene la afición de descifrar el Manuscrito Voynich, un volumen del siglo XV escrito en un lenguaje incomprensible. Eso le une a otros aficionados como John, un inglés que trabaja en Canarias, y Joana una mejicana. Este es el inicio de una interesante intriga que se teje en torno a este extraño libro.

       Un libro, escrito por Enrique Joven un doctor en físicas que trabaja en el Instituto de Astrofísica de Canarias, en él que se aúna literatura y un gran conocimiento de algunos eventos sobre astrónomos, Kepler y Brahe principalmente y la historia de la astronomía, que vamos aprendiendo, sin darnos cuenta a través de su sugerente lectura. Gran parte de la trama se desarrolla en torno al colegio jesuita, pero también tendrá que viajar el protagonista a otros lugares en ese camino que las complejas pistas le van trazando para acercarse al significado del manuscrito.

        Está escrito con un cierto tono humorístico que se disfruta y no le quita seriedad al argumento. Una lectura para pasar un buen rato y aprender a la vez. Para ampliar la información podemos visitar la página web de esta novela.

Cada noche

Cada noche

 

            Cada noche cuando el atardecer se va convirtiendo en recuerdo y las agujas del reloj tienden a confundirse en una sola, mis pies cansados por el peso del día me conducen hacia la cama. La luz de la lámpara ilumina el, hasta un instante antes, oscuro dormitorio y con su brillo tenue acompasa mis movimientos hasta que mi cuerpo se expande en horizontal. Esa transformación de la habitual verticalidad del día a la horizontalidad de la noche, hace que un súbito sosiego me invada mientras cada centímetro de mi cuerpo se acomoda, poco a poco, en su lugar sobre el colchón. El libro sobre la mesa de noche y semejando unas alas abiertas se desplaza sobre mi pecho, mientras las gafas sobre la nariz conducen mi mirada hacia su interior.

 

            El tiempo se detiene. Aventuras, emociones, silencios, evocaciones…van tomando cuerpo en mi interior, desnudo de argumentos razonables, y una sensación grata me colorea por dentro, hasta que avanzadas las agujas, el parpadeo insistente de mis ojos me provoca un tenue sopor. Tengo justo el tiempo de dejar las gafas sobre la mesa de noche a la par que el libro inicia su vuelo. Apago la luz y mientras la cabeza encuentra su habitual acomodo sobre la almohada, mis ojos se cierran y, entonces en esta oscuridad, es cuando a su través veo con nitidez aquello que estuve buscando, sin encontrarlo, en muchos momentos a lo largo del día.

El sello del algebrista

El sello del algebrista

          Una vez más, Jesús Maeso, con esa maestría y dominio del lenguaje que le caracteriza nos sumerge en las páginas de una novela histórica.

          En esta ocasión la acción de desarrolla en el siglo XIV, tiene su inicio en Huesca, concretamente en el monasterio de San Juan de la Peña. Un anciano monje agonizante, revela al joven Diego Galaz, maestro de álgebra educado en el convento, algunas vicisitudes de cuando, siendo niño, lo trajeron al convento y le entrega, además, un enigmático anillo en el que aparecen las barras de Aragón y el símbolo de la inmortalidad del pueblo judío. Como consecuencia de esto, Diego inicia un azaroso viaje a la búsqueda de sus orígenes. En el inicio conconoce a Isabella, de quien queda prendado y a la que promete volver prontamente en cuanto termine esa búsqueda. Pero el viaje se extiende más de lo que imaginó, en un periplo en el que atravesará el Mediterráneo y viajará  a Atenas, Alejandría, recorrerá desiertos y llegará a Etiopía y Jerusalén, hasta culminar en el puente de la ciudad de Besalú.

          Las descripciones son vivas y visuales, realizadas por un lenguaje exquisito pero asequible. Es bueno leer este libro junto al diccionario, porque seguro que enriquecerá nuestro vocabulario. Y nos sentiremos cercanos al protagonista, sintiendo el oleaje que cabecea el barco, las sensaciones que le recorren cuando es amado, los distintos aromas que aspira en los mercados, las pestilencias que le aturden por algunos rincones y los vaivenes de todo tipo que va sufriendo su corazón.

            La tensión se mantiene de principio a fin y hace que resulte difícil el dejar arrumbado el libro durante mucho tiempo.

            "En un revoltijo de sacas apiladas, y bajo un mar de guiñaposos pabellones que hacían el papel de toldos, cubriendo el pradal, se exhibía la totalidad de las mercaderías africanas posibles: sorgo, especias, plátanos, ungüentos, perfumes, esclavos, alhajas, hierbas alucinógenas, animales exóticos, sombrillas, esteras de esparto, pieles de leopardo, ámbar gris, cuernos de rinocerontes, azogue, plumas de avestruz, mirra, puntas de lanza, maderas, telas tintadas con índigo, yamen tostado, hojas de pobo, mirra, caballos y dromedarios, raíces de cola, colmillos de elefante y  marfiles tallados. La bulla y la efervescencia reinaban en el pintoresco mercado, en un tumulto de voces, gritos, lenguas que no comprendían, risotadas, riñas, cantos e insultos chillones en cien idiomas y dialectos que los hispanos ignoraban" (pg. 259).

 

El canto del gallo

El canto del gallo

       Armado de papel blanco y bolígrafo negro, estaba sentado delante de la ventana, en esas horas vespertinas del verano que evocan a esas tardes adolescentes con aroma a eternidad. Y mientras la tinta encontraba el momento adecuado para tiznar el papel de negro, rasgó el aire el canto de un gallo. Lo que en otro momentome hubiera resonado bíblicamente a traición, en esta ocasión constituyó toda una sorpresa.

      Por primera vez en muchos años fui consciente de que ese anómalo canto habría resonado en otra muchas ocasiones, sin que yo lo notara, a pesar de vivir en un piso en el centro de la ciudad. Y sólo lo había descubierto en aquel instante en que la prisa cotidiana se había sustituido por la languidez del tiempo. Una  vez más saboreé el canto de aquel gallo despistado que me empujó a escribir estas líneas y a estar atento, desde entonces, a todas esas señales que están, ocultas, tras la cortina de la rutina habitual

16 de Julio

16 de Julio

         Hoy se celebra la festividad del virgen del Carmen. Una devoción bien arraigada en estas tierras del sur y entre las gentes de la mar. Hoy es para ellos un día muy especial. Las redes descansan en los muelles y estos hombres engalanan sus barcos, en los que sometidos a los caprichos meteorológicos pasan en los demás días tantas horas de duro laborar,  y acompañados de sus familias, se lanzan a la mar a acompañar en procesión a su patrona. En esta jornada quieren agradecer, de una manera especial, el cuidado y la protección que Ella les brinda durante todo el año.

A LA VIRGEN DEL CARMEN

¡OH Virgen remadora, ya clarea
la alba luz sobre el llanto de los mares!
Contra mis casi hundidos tajamares
arremete el mastín de la marea.

Mi barca, sin timón caracolea
sobre el túmulo gris de los azares.
Deje tu pie descalzo los altares,
y la mar negra, verde pronto sea.

Toquen mis manos el cuadrado anzuelo
-tu Escapulario-, Virgen del Carmelo,
y hazme delfín, Señora, tú que puedes...

Sobre mis hombros te llevaré a nado
a las más hondas grutas del pescado
donde nunca jamás llegan las redes.

(Rafael Alberti)

El camino de las hormigas

El camino de las hormigas

            Cuando empecé la lectura de este agradable libro, me encontré con que en el prólogo aparecía una palabra que me gusta especialmente “serendipia”, traducción de la inglesa “serendipity” y que se refiere a encuentros fortuitos y afortunados. ¿Lo sería este libro?

 

            Tras terminar de leerlo podría decir que sí, es un libro original, que va dirigido a mejorar la comunicación escrita por medio de una serie de consejos y que atrapa la atención del lector. El argumento gira en torno a un escritor que está escribiendo un libro sobre cómo escribir, en un corto fin de semana, en el que le suceden distintos eventos que obstaculizan su labor. Entre estos obstáculos aparece un hormiguero que hay en el jardín de su casa. Para este escritor las palabras son como una hilera de hormigas y eso es lo que aparece en todas las páginas del libro, hormigas que parecen caminar por ellas, hormigas que son las que forman cada letra del alfabeto que da título a un capítulo y hormigas que forman una cuadrícula cada vez que el autor nos señala uno de sus consejos, en total veintinueve más un consejo. No es extraño que tras tanto rato en compañía de hormigas se ponga uno a mirar una pared blanca y le parezca que por ella camina una hilera ordenada de estos pequeños insectos.

 

            Escrito en forma muy amena, con un tono de humor, entremezcla argumento y consejos entre los que siempre encontraremos alguno que nos venga bien a los que nos gusta esto de escribir. Algo más de información podremos encontrar en:

 http://www.elcaminodelashormigas.com

El corazón helado

El corazón helado

            Este libro de más de novecientas páginas descansaba, con ese orgullo que da la voluptuosidad, en una de mis estanterías esperando el momento adecuado para adentrarme en sus páginas. Al fin, ese momento pareció llegar, en los últimos días de junio en que un mayor sosiego ambiental y temperaturas agradables y suaves me invitaron a leerlo al aire libre.

            Lo hice descender de las alturas hasta mis manos, abriéndolo con ese desenfado con que se inicia la lectura de cualquier libro, sin sospechar que cuando mis ojos se posaran sobre sus primeras líneas, acabarían hipnotizados por esa forma de narrar y no descansarían hasta que, como ayer, llegara al punto final de la historia.

            La trama se inicia en el entierro de Julio Carrión, un importante hombre de negocios, al que asiste una misteriosa mujer, Raquel, que no pasa inadvertida a Alvaro, el hijo del difunto. Alvaro y Raquel no pueden imaginar que de aquel encuentro fortuito surgirá una apasionada historia de amor, lastrada desde muchos años antes por los avatares de sus respectivas familias en que se entremezclan dolor, amor, engaños, frustraciones, …toda una serie de pasiones que invaden al universo humano; y se verán inmersos en una montaña rusa de la que ignoran cómo descender.

            La escritora madrileña con este trabajado libro homenajea a aquellos que sufrieron, de una u otra manera, la represión franquista en los años del franquismo. La destreza narrativa de la autora engancha desde el comienzo. Unas veces narra en primera persona y otras en tercera. La historia salta de delante a atrás y viceversa dotando al conjunto de una gran agilidad argumental, que en vez de aburrir enriquece la narración configurando un complejo puzzle, cuyas piezas van encajando, poco a poco, con una habilidad casi mágica.

            El título del libro viene de ese poema de Machado donde dice que “una de las dos Españas ha de helarte el corazón”. Durante la lectura me he sorprendido, en muchas ocasiones mirando al aire, como si estuviera deglutiendo los sentimientos expuestos al evocar unos sentimientos propios y es que se reconocen bien al ser sentimientos universales.

            “Había aprendido a amar a Raquel Fernández Perea por encima del amor de mi padre. Ahora tendría que aprender a amarla al margen de ese amor, y de todas sus mentiras. Entretanto, me había ido rompiendo por dentro, al principio suavemente, un pequeño crujido en la conciencia, la insidia de unos pocos objetos vergonzosos, las torpezas de mi imaginación y el furor con que había decidido exterminarlas. No había sido sencillo pero tampoco demasiado complicado, hasta que la verdad se ató a mis brazos, a mis piernas, y empezó a galopar en cuatro direcciones distintas, y sentí la tensión, el desgarro de un desmembramiento que nunca podría reparar.” (pg. 837)

  

Comunicándose

Comunicándose

             El y Ella vivían en la distancia y se conocían desde hacía años. El siempre tuvo necesidad de comunicarse con Ella.  A Ella le gustaban estas comunicaciones, aunque nunca sentía necesidad de comunicarse con El.  Así que, durante todo este tiempo, las comunicaciones de El (por carta, teléfono, mensaje en una botella e incluso a través de una paloma mensajera), nunca tuvieron respuesta de Ella y siempre le quedaba, a El ,la duda, que no le hacía sentirse bien, de si Ella la habría recibido.  Ella tampoco se sentía bien de que le llegaran tantas comunicaciones de El y no se sintiera capaz de responder. 

            Transcurrieron los años en esta situación, hasta que un día Ella, enemiga de tecnologías pero a la que habían regalado un móvil, le dio a El su número. El vio ahí colmada su necesidad de comunicarse con Ella.  El empezó a ser feliz, cuando le apetecía le mandaba un mensaje y además  éste le avisaba que el mensaje había sido recibido.  Ella recibía los mensajes pero seguía sin ser feliz, cuando sonaba su móvil, sabía que sólo podía ser de El, pero nunca aprendió a contestarlos y esto le dolía. 

             Un día visitando Ella la torre de una iglesia, sin que se diera cuenta, el móvil se deslizó por el bolso entreabierto cayendo sobre el nido de una cigüeña que estaba más abajo. Como Ella lo usaba poco no se dio cuenta que lo había perdido hasta al cabo de un mes.  Y desde entonces, todos son felices:  El porque manda los mensajes y el móvil le avisa que ha llegado, Ella porque no le llegan mensajes y eso no le recuerda que tiene que contestarlos, y la cigüeña porque cada vez que suena el pitido del móvil en su nido se incorpora y aletea las alas de una manera tan armoniosa que es la admiración de todos los que la contemplan.  Incluso El pudo contemplar, aquel espectáculo, un día que paseando bajo la torre se le ocurrió mandar un mensaje a Ella.

Último día

Último día

     Aprovechando el que la tarde vestía sus mejores galas: un sol tenue y vivaracho y una brisa refrescante, cogí la butaca y el libro me fui a la playa, a dejar que el rumor de las olas estimulara mi lectura. La playa estaba solitaria, poca gente a mi alrededor, hoy es el último día... Mañana, esta envidiable tranquilidad de las tardes de junio, desaraparecerá.

     Mañana llegarán los turistas y nos invadirán durante dos larguiiiiiiiiiiiiiisimos meses. Aumentará el tráfico y disminuirán los aparcamientos. Llegarán en bandadas que oscurecerá, por su cantidad, a los pájaros que surcan el horizonte. Desde tempranas horas invadirán la playa huyendo de la incomodidad manifiesta de los colchones en el suelo. Pero no vendrán con las manos vacías, pondrán sobre la arena sus gigantescas sombrillas, las numerosas sillas, la mesa, la bolsa nevera y la sandía fresca, los paquetes de pipas y las fichas del bingo, los niños gritones y, además, a la suegra. Siempre que pasan por el lado nos consiguen una ducha gratis, unas veces de arena debida a sus chanclas y otras de agua cada vez que vienen del agua y sacuden la cabeza salpicando al aire. El olor a mar se sustituye por los mil olores de bronceadores y colonias sudadas. Y los sones silenciosos del aire son aplastados por las conversaciones a gritos sobre temas preocupantes como la eterna discusión si es mejor el Betis que el Sevilla.

        Sí, mañana se acabó la tranquilidad, sin embargo me quedará el recuerdo de este día de junio en que sumergido en las mil caricias de la naturaleza disfruté plácidamente de la lectura de un libro en un inenarrable atardecer.

Palabras escalando el aire

Palabras escalando el aire

             La Fundación Caballero Bonald tuvo la grata idea, el pasado 21 de junio, de afrontar la doble presentación de dos libros de poemas. Por un lado “Tratado de cicatrices” de la poetisa jerezana Josefa Parra y por otro uno del escritor Jesús Fernández Palacios. 

           La presentación fue iniciada por el responsable de la editorial Calambur, que ha realizado la edición de sendos poemarios. A continuación Josefa y Jesús dijeron algunas palabras tras las que desgranaron rimas que escalaban el aire, al hilo de una armoniosa recitación, acariciando los oídos. Los silencios entre poemas fueron engalanados por la poderosa voz de la componente femenina del Therese D’Ascoli Duo.          

  Toda una fiesta para los sentidos la que se celebró en ese recoleto patio de columnas, bajo un acogedor techo de estrellas y que sirvió como inolvidable inicio del verano.           

Transcribo como muestra de aquel inolvidable rato el poema con el que Josefa Parra inicia su libro: 

NOSTALGIA DE LOS CUERPOS

Tienen algunos cuerpos la cualidad del agua.

Como ella, transparentes o turbios se deslizan

suaves pero imparables. Van dejando sus rastros,

como una huella húmeda, en los huecos

más descubiertos de nuestra memoria,

en las grietas del alma, y acomodan

sus perfiles, olores y cadencias

donde queda un resquicio de nostalgia.

Novela con enigma

Novela con enigma

    El salón don Benigno de las Bodegas Barbadillo ha sido el escenario escogido para la presentación del último libro, "El sello del algebrista", del escritor jiennense, afincado en Cádiz, Jesús Maeso de la Torre. La tamizada luz del atardecer sobre el río Guadalquivir atravesaba las ventanas dotando de un aura acogedora la escena que allí se desarrollaba.

     Empezó el acto con una presentación prolija y amena de la novela, por el presidente del Ateneo a quien siguió la disertación del autor. Se congratuló de estar en aquella tierra en la que transcurre la, sin duda, más famosa de sus novelas: Tartessos. A continuación indicó que el concepto de novela histórica no era acertado, ya que en sí eran dos palabras, novela e historia, que se contradecían. Deberían llamarse novelas recreadas en un marco histórico. Señala que le gusta escribir sobre valores del ser humano en marcos antiguos que son más glamurosos. Este tipo de novelas empiezan en la época romántica pero se van dejando de escribir hasta desaparecer. El pistoletazo de salida de la novela histórica europea fue la publicación de "El nombre de la rosa" de Umberto Eco, lo que decidió a una serie de autores a dedicarse a ella. Según Maeso lo más importante en la vida es buscar el conocimiento con un corazón limpio que es lo que hacen este tipo de novelistas.

     Centrándose en su última novela dijo que formaba parte de una trilogía que había escrito sobre el siglo XIV, un siglo que tiene muchas coincidencias con la época actual. Está convencido, por propia experiencia, de que el destino tiene que mucho que ver en la vida del hombre. Resumió el argumento indicando que es el viaje inciático de cuatro personas formidables que tienen sueños, con un final que sorprenderá al lector. Es una novela que emociona y entretiene, que de eso se trata, augura el escritor.

      Terminó la presentación cuando, a los lejos, sólo se divisaban las luces de los barcos que transcurrían plácidos por el Guadalquivir. Unas copas de manzanilla, sirvieron para aderezar un rato distendido de conversación entre los asistentes.

 

Un rencor profundo

Un rencor profundo

             Estréchame la mano, no seas rencoroso… Sí, ya sé que no me porté muy bien contigo, que tu mujer se vino conmigo y por mi culpa  te expulsaron del trabajo. Pero no seas así y dame la mano. Espero que seas capaz de olvidar todo eso.

             ¡Coño! dame la mano que se está rompiendo la cuerda a la que estoy agarrado y cuelgo sobre el precipicio. Vale,…¡no!, la que tienes impregnada de aceite ¡no!...¡la otraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!

S de silencio

S de silencio

     Siempre es bienvenido un nuevo libro de la serie “Alfabeto del crimen” de la escritora Sue Grafton para los que somos aficionados a sus escritos. Esta serie que empezó con el título “A de adulterio”, ha ido posteriormente sacando distintos libros por orden alfabético, siendo éste el último “S de silencio”. Una vez la protagonista es la intrépida detective Kinsey Milhone,  se sale bastante de los habituales detectives del mundo de las letras y escritos siempre en primera persona y con cierto tono jocoso no es extraño que pronto se origine una complicidad entre protagonista y lector.             

       En esta ocasión Kinsey, a solicitud de una mujer, tendrá que investigar la desaparición de su madre, ocurrida treinta y cuatro años antes, cuando era una niña, con la dificultad que supone el descubrir indicios y pistas después de tanto tiempo. Tras contactar con todos los que la conocieron en aquella época tendrá que averiguar si desapareció por voluntad propia o si, sin embargo, alguno de ellos fue el causante de aquella enigmática desaparición.             

        El libro me ha parecido más flojo que otros anteriores de la misma serie.

Hay momentos...

Hay momentos...

   ...en que tras pagar la entrada del museo, nos damos cuenta, demasiado tarde, de que lo verdaderamente interesante, en vez de dentro está en la calle, al otro lado de esa ventana abierta.

Entre nubes

Entre nubes

    Durante un rato he estado volando más allá de las nubes. He recorrido cientos de kilómetros para romper la cotidianeidad y dirigirme hacia las lejanas y seductoras tierras del norte. He paseado por las calles estrechas y acogedoras de los cascos viejos. He escuchado hablar a las olas de la playa del Sardinero mientras las hojas de los tamarindos se agitaban mimosas con la brisa.  Me he dejado acariciar por las luces de las catedrales y el silencio de algún claustro. He aprendido cosas sobre el pueblo vasco hablando con la gente y viendo sus museos. He acariciado la arena de la playa de la Concha y disfrutado de la vista, a pesar de que la niebla se empeñaba el velarla.

     He montado por primera vez en un tranvía y leído multitud de carteles en euskera. Me he puesto colorado con la fuerza del sol, estremecido con los sonidos de las tormentas y chorreando con el agua de la lluvia. He puesto cara a una colección de palabras. He escuchado, sin esperarlo, una coral de jóvenes filandesas. He admirado grandes y pequeños edificios y me he confirmado en la idea de que ni entiendo ni me gusta el arte contemporáneo. He viajado horas de autobús. He visto tantos verdes diferentes que ni en la mayor carta de colores.

     Tantas cosas que todavía tengo que ir asumiéndolas...pero ¡qué maravilloso es pasarse unos días descubriendo continuamente todo lo que te rodea, aunque qué cansa los pies esto de andar "entre nubes"!

Tarancón

Tarancón

              Cuando ya nuestra democracia está en esa “edad adulta” de los treinta años y visto el ambiente de crispación, que nos rodea, a muchos niveles, no es extraño que haya momentos en que la nostalgia por aquella etapa inicial de la transición surja en nuestra mente. No diré que fueron años fáciles, aunque el recuerdo se tiña con esa pátina que hace destacar, sobre todo, los logros. Hubo momentos que fueron verdaderamente críticos y que tensaron, hasta estar a punto de romperse, aquellos frágiles hilos en la que se sostenían aquellos albores democráticos. 

                Aquello fue posible por la actuación de una serie de personajes decisivos y por una búsqueda del consenso de las ideologías que en muchos casos, para ello, supuso cesión por parte de unos y otros y sobre todo por los españolitos de a pie que asistíamos a todo aquello entre expectantes, activos y esperanzados. 

                De aquel elenco de personajes, quiero citar hoy  a uno, por la sencilla razón de que el pasado once de mayo se cumplió el primer centenario de su nacimiento: el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, más simplemente conocido por Tarancón. Fue un hombre lúcido, presidente de la Conferencia Episcopal Española, que supo guiar a la Iglesia española sin adscribirla a ningún credo político. Durante la misa celebrada en la iglesia de los Jerónimos de Madrid el 22 de noviembre de 1975, el cardenal Tarancón recordó a Juan Carlos I que debía ser rey de todos los españoles y especialmente de los pobres. Admirados por los demócratas, tuvo que aguantar su demonización por parte de sectores ultraderechistas que hacían fácil rima de su apellido con aquello de “Tarancón al paredón”. Con una personalidad rica hizo un gran bien a la Iglesia y a la sociedad española de aquellos años. Me ha parecido bueno, al igual que en otras efemérides, recordar en esta ocasión a un hombre al que siempre admiré.

¿Optimismo...?

¿Optimismo...?

Mañana jornada de reflexión...

El domingo todos debemos acudir a votar...

El lunes seguirá todo igual...

           ....¡si no peor!

El sabio barbudo

El sabio barbudo

        Paseaba entre la ropa femenina de un centro comercial, a mi espalda escucho una voz fuerte de mujer y con cierto tono inquisitivo:

-¿Tú crees que este vestido me hace más gorda?

         Me vuelvo y me sorprende ver a una mujer grande y gordísima, que caminaba por el pasillo moviendo los percheros de ambos lados, que se dirige a su, supuesto, marido, un hombre menudo y con cara de "estar en otro sitio", quien mirando en dirección a los fluorescentes del techo le responde sabiamente con una voz aguardentosa:

-No lo sé cariño, tú sabes que de esas cosas no entiendo.

         Ella lo miró con ternura mientras se dirigió a la caja con pasos oscilantes. El se secó el sudor, mientras quiso, sin poder, esbozar una sonrisa. Al menos, ese día le prepararía una buena cena.

 

Con voz propia

Con voz propia

    Con una tarde calurosa como marco, la Fundación Caballero Bonald organizó la presentación del libro "CON VOZ PROPIA" de María Rosal. El libro es una antología de poesía femenina de los años 1970 a 2005. La autora incluye un estudio para demostrar la escasez de voces femeninas en muchas de las antologías poéticas publicadas en los últimos años. En sus páginas muchas autoras desgranan, después sus poesías, y hay además una original sección con algunas poesías comentadas por las propias escritoras. La autora, docente, orienta el libro como materíal que pueda ser empleado en clases e intentar superar ese canon poético retringido y. habitual que pone en los libros de textos.

     A María Rosal le acompañaban tres poetisas de las incluidas en la antología: Mercedes Escolano, Ana-Sofía Pérez Bustamante y Josefa Parra. Las cuatro recitaron, con estilos muy diferentes pero con palabras y tono sentidos, algunos de sus poemas y nos hicieron disfrutar en aquel silencio, a aquel escaso auditorio de sólo unas diez personas, de unos momentos mágicos donde se entremezclaba la pasión, con el humor o las emociones. Sólo eché en falta en algunos momentos la redondez intimista, recogida y sin esquinas de una mesa camilla.