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El búcaro de barro

Puré de patatas con carne

Puré de patatas con carne

     No es que me entusiasme la cocina, mis conocimientos no son muchos y más bien lo hago por mera supervivencia, pero con vistas a organizar por escrito algunas de las recetas que hago, que procuro que sean simples, pasaré a publicarlas, de vez en cuando, en el blog.

Este plato se hace en tres fases:

1)      Cocimiento de huevo: Se añade en un cazo agua y se le añade sal, en el momento que hierva se mete un huevo y se tiene hirviendo durante trece minutos y medio. Para desprenderle la cáscara fácilmente echarle un chorro de agua fría.
2)      Preparación de la carne: Se usan tres cuartos de carne picada, mezcla de cerdo y ternera. En una sartén grande se echa un chorro de aceite, poco más que para cubrirla superficie. Se pica una cebolla mediana y se pone a freír, hasta que se ponga transparente, en ese momento se añade la carne picada.  Se le echa sal, media lata (de las pequeñas) de foiegras, media pastilla de caldo de carne y un chorro de vino de manzanilla que le da muy buen sabor. Con una espumadera se le va dando vueltas a la carne hasta que todo el color rojo se transforma en marrón, luego se le deja un rato más, aproximadamente una media hora. El huevo duro se trocea y se añade. Se le puede echar perejil picado, pero aunque a Arguiñano le guste mucho a mí no me hace demasiado gracia.
3)      Preparación del puré de patatas: En una olla se echan dos litros de agua con sal. Un trocito de margarina y un chorro de leche. Cuando empieza a hervir se retira del fuego y se le va añadiendo el puré de patatas (el que me gusta es el Maggi), girando con una cuchara de madera en sentido de las agujas del reloj, aunque si se gira en sentido contrario probablemente sepa igual. Se le va añadiendo, aproximadamente son dos bolsas, hasta que adquiera consistencia, sin pasarse.  En una sartén aparte, con muy poco aceite se fríen un par de dientes de ajos muy picaditos hasta que se doren, en que se añade todo al puré y se remueve, ganando éste en sabor. Rectificar de sal. Yo suelo hacerlo con el olfato, pero es que llevo más de veinticinco años haciéndolo, al principio mejor probando con una cuchara.
Cogemos una fuente grande de cristal y añadimos puré de patatas hasta cubrir el fondo. A continuación la carne picada y sobre ésta el resto del puré de patata, extendiéndolo uniformemente con una cuchara. Ya tenemos el plato bien preparado y dispuesto a comerse. En esto suelo tardar unos 52 minutos, en los que incluyo los distintos artilugios empleados ya fregados. Mientras la carne se va haciendo se puede hacer simultáneamente el huevo cocido y el puré de patatas, con lo que se gana tiempo.
 

Si alguien se anima a hacerlo y añade nuevos condimentos me gustaría saberlo para ir perfeccionando la receta.

Entre paréntesis

Entre paréntesis

       Voy a apartarme  por un tiempo de este mundillo de la blogosfera, una serie de circunstancias que  han coincidido en estos días me han llevado a sentir esta necesidad, a hacer un pequeño paréntesis en esto de la escritura-lectura de blogs. Serán sólo unos días en los que dedicaré ese tiempo a otras cosas: observar las yemas que empiezan a surgir en las plantas, darle un empujón a la lectura de una serie de libros que tengo pendiente, acariciar la arena de la playa con la suela de mis zapatos y ver como el brillo de la luna llena va decreciendo un poco cada día.

      Espero volver pronto para seguir construyendo post con las palabras y seguir disfrutando de la lectura de vuestros blogs amigos.

Gotas

Gotas

              Tras varios días amenazando lluvia, con un cielo cubierto de nubes, hoy la llegada del atardecer llegó acompañada del repiqueteo de la lluvia sobre los cristales. Un agua anhelante, machacona que tamborileaba el cristal con una melodía heterogénea. La tierra seca abrió sus fauces para tragarla a chorros. No lejos las olas rompían en la arena ya negra y sonreían la llegada de sus dulces hermanas.

Serendipity

Serendipity

Es un término anglosajón que se podría traducir como:"La facultad de hacer, por casualidad, descubrimientos afortunados e inesperados" (Oxford Avanced Dictionary 1974). Sería esa capacidad, facultad o don de descubrir cosas no buscadas. Y esos descubrimientos en parte tienen que ver con la sagacidad y preparación del que busca y en parte-y eso es lo que importa- no guarda relación entre causa y efecto. Y en todo caso no sólo son fortuitos sino que resultan positivos: agradables, útiles, asombrosos, novedosos, etc.

Muchos de los descubrimientos científicos (principio de Arquímedes, Ley de la Gravedad de Newton, estructura química del benceno de Kekulé...) se descubrieron por accidente, por serendipity.

Algunas actitudes o características a tener en cuenta para desarrollar una educación serendípica

1)Capacidad de asombro e iluminación: Sería la habilidad de dejar que las cosas sucedan, de saber dar la bienvenida a lo que se presenta, e incluso de sentirse a gusto con situaciones en que parece que uno va perdiendo el propio control. Este estado está acompañado de una profunda alegría y gran entusiasmo.

2)Capacidad de silencio interior: El ruido y la palabrería nos aturden y huimos del silencio reflexivo o admirativo, del silencio interior que acoge no sólo pensamientos y acciones sino también sentimientos, presencias y soledades. Debemos potenciar ell "darnos cuenta" si queremos estar abiertos a nuevas sensaciones, percepciones y sentimientos más allá de los habitualmente conocidos y por ello poco saboreados.

3)Capacidad de atención corporal: Serendipity tiene que ver con intuiciones y descubrimientos que -en gran parte-tienen como base toda mi corporalidad en su globalidad y detalle. Todos están de acuerdo en que el cuerpo proporciona una sabiduría distinta de la mente, pero sólo las que la practican consiguen estar preparados para descubrimientos serendípicos.

4)Capacidad de descubrir lo gratuito: Es una invitación a aceptar la realidad como lugar de encuentro sorpresivo y agradecido, como un don ofrecido continuamente en el día a día a quien tiene ojos o sensibilidad para descubrirlos y vivirlos así.
(Ideas extractadas de un artículo de Carlos Alemany)

Cuando leí estas ideas me impresionaron especialmente, sobre todo porque me ilusionó el hecho de "serendepitar" mi cotidianeidad. Me he dado cuenta que esta experiencia de serendipity la he notado muchas veces: en decisiones que me hicieron ir por un determinado camino, en un encuentro con una persona que me transformó la vida, en la lectura de un libro que me iluminó perspectivas nuevas, en alguien que conocí por casualidad a través de la web, en un gesto que me reveló algo sorprendente... Tenemos que cultivar esta actitud y capacidad para no perder esas valiosas oportunidades. Hay una película con ese título "Serendipity", me pareció un tanto bobalicona aunque también trata este tema de casualidades afortunadas.

¡Qué tu vida se "serendipitice"!

Comunicándose

Desde los albores de la humanidad y una vez emitido el primer UGGG, los seres humanos buscaron la forma de comunicarse cuando estaban alejados. En principio sólo fue gritar más fuerte, pero cuando la distancia aumentó hubo que buscar otras formas de lograr qu se mantuviera la comunicación, entre estas puedo citar a algunas:

-La más instantánea: el sms.

-La más original: el silbo gomero.

-La más desesperada: el mensaje en una botella.

-La más contaminante: las señales de humo.

-La más rítmica: el tam-tam.

-La que se va perdiendo: la carta.

-La que depende de la meteorología: señales con espejos.

-La más cómoda: el correo electrónico.

-La que más interrumpe: el teléfono.

-La más sutil:el abanico.

Pero estas y todas las maneras que se nos puedan ocurrir de comunicarnos entre dos personas no valdría para nada, si esas dos personas, previamente, no tuvieran ambos corazones tocando una sutil música en la misma tonalidad. Si no fuera así por mucho que hablaran, nunca se llegaría a una verdadera comunicación.

 

 

Buscando el silencio

Aquel hombre aturdido por el ruido exterior decidió buscar y sumergirse en el silencio. Pero se equivocó y acabó encerrándose en sí mismo. Y a medida que profundizaba, el creía que en el silencio, el mundo se iba cerrando a su alrededor, sin apenas dejar resquicio con el que comunicarse con el exterior, hasta que llegó un momento que estaba totalmente aislado. Le parecía que disfrutaba y se estaba oxigenando del sosiego, pero en aquel mundo cerrado, cuanto más pasaba el tiempo, el oxigeno se iba transformando en CO2 sin posibilidades de regeneración. Llegó un momento en que se le hizo difícil respirar, el dióxido de carbono se lo impedía y ello de menos el ruido, pero ahora le resultaba complicado encontrar una salida de allí. Dio cabezazos, patadas contra las paredes, hasta que abrió un agujero y dio un largo y prolongado grito.

-Qué le gusta a la gente el ruido, con lo bonito que es el silencio-pensó uno, que pasó por allí y estaba empezando a encerrarse en sí mismo.

Vuelta al trabajo

Tras agotar los últimos días de vacaciones que me quedaban del verano del 2005, ¿quién se acuerda ya de él?, ayer volví al trabajo e inicié mi año laboral. Como siempre que falto unos días seguidos de mi trabajo, temo la vuelta, no sabiendo lo que me puedo encontrar allí. Lo primero una llave que a mi compañero se le atascó en la puerta de entrada, desde el primer día del año...y allí seguía. La mesa llena de papeles que se acumulaban por doquier. Expedientes que se tenían que haber resuelto durante estos días, en los que se tardaba poco más de diez minutos, allí seguían cubriéndose de telarañas. Una señora había anotado una reclamación en el libro de Quejas, para colmo vive en Lepe, parece que suena chiste, pero parece un poco increíble recorrer casi trescientos kilómetros para ir a mi oficina a quejarse de cómo funciona. Una colección de nueve incidencias que mi compañero debió resolver, aparecían intacta, resolvió media y cómo tenía miedo de equivocarse prefirió dejarlas a que yo llegara. Vamos que creo que estos días ha aprovechado un poco para hibernar durante el tiempo de oficina. ¡Qué trabajo le cuesta a algunas personas darse cuenta que detrás de algo tan vulgar como un papel hay personas, con lo que eso significa! Ayer, por tanto, no tuve tiempo ni para respirar. Hoy, no sé si por agotamiento, mi compañero no ha ido, dice que está enfermo.

Jarhead (El infierno espera)

Jarhead (El infierno espera)

     Si siempre especialmente me ha gustado el cine bélico, más me ha gustado esta película y precisamente porque no es una película de guerra al uso.  Está basada en la historia autobiográfica de un marine en la guerra del Golfo.  Y en sus imágenes se llega a respirar la cercanía de la cotidianeidad, a veces rayando en la monotonía del día a día del soldado. Es una historia que se nota cercana al espectador, aunque estemos muy  lejos de allí, los acontecimientos históricos en que está basada los tenemos todavía relativamente cercanos. En ella podemos encontrar esos momentos carentes de lógica que todos los que hemos hecho el servicio militar hemos conocido, momentos de compañerismo y amistad,  de aburrimiento y situaciones límites, de ilusión y desesperanza. El desierto llega un momento en que se nos hace un rincón habitual y no se entiende muy bien, en ocasiones, que hace aquel pelotón variopinto patrullando por un lugar sin límites o duchados en petróleo. Aunque hay instrucción, no hay batallas. Aunque hay muertos, no vemos como mueren. Llega un momento en que un soldado que se considera perfectamente preparado se desespera y berrea, porque no le autorizan a disparar a un enemigo indefenso. Los únicos tiros que se pegan son los que al final celebran el final de la guerra.

    Una película digna de ver y que nos acerca, en definitiva, a ver lo que piensa un soldado, un hombre, en una situación de guerra, algo muy diferente a lo que estamos acostumbrados por unos medios de comunicación que, en este campo, suelen estar cuidadosamente manipulados.

Cifras y letras

Cifras y letras

      No me voy a referir a ese programa concurso que sigue incombustible,durante años, en las sobremesas de la 2, sino a ese conjunto de números y letras que de alguna manera usamos para definirnos. Por un lado tenemos los conjuntos de números que forman el DNI o el número de la Seguridad Social, personales e intransferibles. Por otro nuestro nombre, que depende del buen gusto de nuestros padres y los apellidos que nos caracterizan de que familias procedemos. El número de pie y los centímetros de estatura, también nos identifican de alguna manera, el peso, aunque este dato, sin duda, es más variable.

      Todas estas cifras y letras sirven de alguna manera para completar nuestra imagen físico-jurídica, pero sin embargo poco dicen de cómo somos en realidad. Nuestra esencia es algo diferente, mucho más vivo y que pasa por todos los colores del arco iris y desconocida, en muchos aspectos hasta para nosotros. Por eso si queremos conocer a una persona de poco nos sirven todas esos conjuntos de números, entran en juego otras cosas: el conocer que le emociona, de qué color le gustan las caricias, cuando lloró por última vez, con qué música se le eriza la piel, qué tipo de libros prefiere, ante que sonríe...

      Son esa serie de datos que no aparecen en ningún sitio y que nos obligan e implican un acercamiento más allá de las palabras cuando alguna vez nos atrevemos a sumergirnos en ese apasionante mundo qué es la amistad.

Siguiendo

     Sigo por aquí, agradeciendo los ánimos tras el post de ayer, y mucho mejor tras el sueño reparador de la noche y el ajetreo de la mañana. No pasó ayer nada especial, sólo lo de siempre, la guinda de unas fechas que en un sólo día parece que quieren despedirse siempre de manera agobiante y explosiva. Lo peor es cuando ves que, en ocasiones, la vida es un ciclo y conoces como cuando en un reloj se acerca las doce que van a sonar las doce campanadas, y que por mucho que lo intentes el reloj no se para y al final las doce campanadas suenan y no porque te lo esperaras ibas a sufrir menos su efecto, todo lo contrario esa agónica y previsible espera acentúa sus consecuencias sobre ti y sobre tu ánimo. Sobreviviré y seguiré caminando, ya me olvidé de ayer y le acabo de sacar brillo a la mejor de mis sonrisas antes de subírmela a la cara.

Borrar

Borrar

           Ayer creo que me equivoqué debía haber pedido algo material a los reyes: una gran goma de borrar, con la que poder borrar este día. O tal vez me hubiera bastado con un mando a distancia que me hubiera permitido el cambiar de canal.

¿Los reyes majos?

¿Los reyes majos?

       Ya iniciamos el final de la escalada de estas fiestas. Hoy queda la cabalgata, antes había una sola, ahora cada calle, cada barrio, cada asociación de vecinos, tienen la suya. Por lo que se multiplican esos señores disfrazados, a veces incluso con destacados pechos (reyas), que aumentan la perplejidad de esos niños avispados que conservan aún la inocencia. Los que deben estar haciendo su agosto son las fábricas de trajes de reyes. El otro día me enteré que el salir en mi pueblo de rey mago, supone un desembolso de 21.000 euros, no entiendo a que es debida la cola que hay para serlo.

     Todavía nos quedará la noche, en que cual embozados caminaremos por rincones oscuros de la calle y subiremos sin hacer ruido las escaleras de casa con grandes cajas envueltas en sábanas. Mañana es día de ilusión para los niños, pero también de grandes decepciones. Sigo pensando que no lo estamos haciendo bien. Se observa al ver la cabecita del niño asomando entre los juguetes y triste porque le falta una de las cosas que había pedido. O cuando al final del día se van a la cama y tienen algunos juguetes, aún en sus cajas porque no tuvieron tiempo material de abrirlos. Y lo que creo es que cada año va empeorando la cosa.

     Desde mi humilde postura este año he intentado hacer "objección de reyes", he dedicado sólo una mañana a ir de tiendas a regalar sólo lo imprescindible. Y cuando alguien me ha preguntado que quería, le he dicho que nada, aunque sé que probablemente algo caiga. Pero es verdad, este año no querría cosas materiales, mi regalo ideal sería este año que todos los que me quisieran regalar algo dedicaran el tiempo y la energía, que se gastan en comprar, a pensar qué actitudes pueden cambiar o transformar para que yo me sienta más feliz. Creo que eso sería más productivo a todos los efectos...y sin duda más difícil. 

Adiós al otoño

Adiós al otoño

El otoño,

arropado con ternura

por la manta de nieve

del invierno,

se durmió mansamente

mientras soñaba

convertirse en primavera.

 

 

 

 

La sombra

La sombra

No sé desde cuando me acompañabas, pero un día, fascinado, me percaté de tu presencia. Una imagen silenciosa y acogedora que acompañaba a mis pasos por todos lados, esquinas y recovecos. Te movías a mi vez y, en medio de penas, saltos o desesperos tu figura callada nunca faltaba. Al ser consciente de tu presencia me acostumbré a tu compañía, solícita y no exigente. Estaba deseando sentirme bañado por la luz para sentirte a mi lado, ¿o era al revés, que cuando estabas junto a mí me inundaba la luz? Te hiciste imprescindible en mis días y en mis sueños, en mi soledad y en mis deseos, en mi silencio y en mis esperanzas, y necesaria en mi cotidianeidad. Me sentía un privilegiado por haberme preferido a mí a cualquier otro.

Pero todo tiene su precio y dicen que siempre llega un momento en que las circunstancias de la vida que al igual que prohíben caminar siempre en la desesperanza también vedan una felicidad sin sobresaltos. No siempre se puede circular bajo la luz, pues precisamente ésta alumbra por su contraste con la oscuridad. Y entonces, con lágrimas pero sin palabras, nos dijimos adiós querida sombra, para que cada uno, por nuestro sitio, siguiéramos nuestro particular rumbo en pos de eso que ni tú ni yo sabemos muy bien lo que es. Hoy, con mucho trabajo, me estoy acostumbrando a andar sin nadie a mis espaldas, se me está haciendo complicado el camino, pero sin duda, lo iré consiguiendo. ¿Y sabes una cosa? Conservo aún un germen de ilusión en mi interior porque estoy seguro, que si en algún momento te necesitara, me bastará echar una mirada hacia atrás para verte detrás de mí con la más hermosa de tus sonrisas.

Paseo

Paseo

Llegaste frente al mar,

tu presencia lo acarició

y tus largas pestañas

peinaron sus aguas

originando rizos

y bucles de espuma blanca.

Terminando el año

Terminando el año

           Hago un alto en el ajetreo de los dos últimos días para escribir aquí unas líneas. El día está nublado, melancólico y triste. La calle silenciosa. Ayer, aunque no trabajé, fue un día movido. Por la mañana acompañando a familiares a distintas consultas médicas, primero al dentista y luego revisión anual del oftalmólogo. Consultas solitarias, se ve que las fechas parecen reducir hasta las enfermedades. Aunque no es del todo así, a un familiar cercano en lista de espera desde hacía nueve meses para una prótesis de cadera, le llamaron el 23 de diciembre para decirle que el 27 lo operaban. Así que estamos teniendo unos días atípicos, con visitas y estancias de hospital, incluída la cena de esta noche en que, por ese motivo, tendremos a toda la familia dispersa. De todas formas creo que lo importante es alegrarse porque todo ha salido bien, lo demás es meramente accesorio.

Ayer por la tarde, ya no pude dilatarlo más y me fui a hacer algunas compras ineludibles. La calle atestada de gente, había hasta que pedir permiso por los cruces de calles para poder pasar. Una de las compras que hice fue en una tienda de fotografía, donde al fotógrafo lo conozco desde hace ya casi veinte años. Esto de finalizar el año parece que atrae recuerdos y comentábamos al poco de conocernos y de una guapa y jovencísima compañera suya, de entonces, hoy convertida ya en una madura señora de familia. Y hablábamos como no sólo ella sino también nosotros habíamos cambiado en estos años y filosofamos del inexorable paso del tiempo sobre los humanos. Pero entonces entró una señora regordeta ella y bajita con una cara dibujada de las arrugas típicas de los setenta años, a la que acompañaba su silencioso marido, y le dijo al fotógrafo:

-Hola, ¿tienes un cuarto dentro para hacer "afotos"?

-No, aquí no tengo estudio.

-Entonces nos vamos, porque yo lo que quería ahora era hacerme algunas "afotos" con mi vestido de novia que traía aquí.

Al irse la señora, no pudimos dejar de comentarlo, hay personas que a pesar de que los años transcurren parece que por ellos camina más lento, porque ¡mira que poder ponerse todavía el mismo traje de novia que hace cuarenta y tantos años!

Y es que los años no pasan, los que pasamos somos nosotros y ahora que vamos a pasar del 2005 al 2006; deseo a todos vosotros: ¡UN MUY FELIZ AÑO 2006!

Chacolín

Chacolín

Hoy algunos llegan a creer que lo que no está por Internet no tiene clara existencia, pero sin embargo hay recuerdos, sensaciones y espacios de memoria que nunca se verán retratados en la red de redes. Hoy quiero referirme a un recuerdo infantil: Chacolín.

Chacolín era un teatro de marionetas, lo de llamarlos títeres ha sido mucho después, que montaban durante mi infancia gaditana, trastocando la vida de los niños. Desde que veíamos alzarse el teatro con aquella estructura gigantesca, así nos parecía a nosotros, no descansábamos hasta que nuestros padres nos llevaban a verlo.

Las tramas no por ser similares y menos complejas nos dejaban de emocionar. Chacolín era un joven valiente, aguerrido y aventurero, protagonista de las historias. Nunca me preocupé de los rasgos que tenía, lo solía ver muy lejos. Tenía de amigo un enano, al estilo de Roberto Alcázar y Pedrín. Luego aparecían un rey y una princesa que era secuestrada por una malvada bruja. De ésta destacaba una luenga nariz y una desgreñada melena blanca que nunca conoció una peluquería. La aventura transcurría con el trabajoso rescate de la princesa, al que acudía Chacolín armado con su terrible armas dos palos planos, que siempre me recordaron a los palos de helado, con los que daba mandobles a la bruja…cuando la encontraba. A pesar de su sagacidad le costaba encontrarla, porque cuando Chacolín estaba por la izquierda ella asomaba su melena por la derecha y viceversa; hasta que gracias a la inestimable ayuda que le prestábamos desde las sillas se encontraban frente a frente y le arreaba con aquellos palos. Los golpes hacían que la melena blanca le cambiara de orientación. La bruja aprovechaba que Chacolín se daba la vuelta para levantar la cabeza, hasta que al final, tras los avisos del público, nuevos mandobles hacía que no se levantara más. El final era el reencuentro del rey con su hija con los aplausos del personal.

Nunca más volví a ver a Chacolín, tal vez esté dormido en un cajón en eterna convivencia junto a su mortal enemiga. Hoy probablemente no fuera muy políticamente correcto tanto golpe por mucha bruja que fuera y despeinada que estuviera. En Internet no se encuentra nada sobre él, sólo una leve referencia a que quien lo realizaba era “Talio”, el padre de José Luis Moreno, sin embargo no olvidaré aquellas tardes emocionantes en que me hacía disfrutar y en las que, al contrario muchas veces que en la vida real, el bien siempre triunfaba sobre el mal.

 

(Dedicado a alguien con quien compartí hace unos días, estos recuerdos en color sepia).

Una desgarradora caricia

       Triste, acabado, desprovisto de emociones se encontraba Él, cuando se encontró con Ella. Expectante contempló su piel rubia y acercando su mano la acarició como queriendo hablarle. No era tan suave como había imaginado, pero no le importaba estaba deseando unirse a Ella, lo llevaba pensando mucho tiempo. Estaba deseando probar con Ella una postura que había visto en un libro. Se subió a la cama y atrajo hacia sí a Ella. Ella le rodeó en torno a su cuello. El nunca había sentido una caricia como aquella. Al sentirla, no quiso pensarlo mucho y se lanzó de la cama hacia el suelo junto con Ella. Pero no contaba con la escasa resistencia de Ella que se rompió. Y fue a caer en el suelo mientras miraba sorprendido entre sus manos el cabo roto de la cuerda que se había colocado en torno a su cuello decididamente tendría que posponer, aunque no creía que volviera a repetirlo, su intento de suicidio.

Gente que pasa...

Gente que pasa...

Por nuestra vida, la gente pasa de distintas maneras:

-Unos, casi de puntillas.

-Otros, a saltos.

-Y en fin otros, dándonos buenos pisotones.

"La próxima vez"

"La próxima vez"

Acabo de leer esta novela, la última del escritor francés Marc Levy. Ésta se desarrolla en torno a un hombre que en vísperas, no muy convencido, de contraer matrimonio, se lanza a la aventura de perseguir su sueño de toda la vida, investigar la historia de un pintor ruso, de cien años antes, y descubrir el significado de su último y hasta ahora desconocido cuadro. En este viaje le acompañará un amigo suyo y coincidirá con Clara, quien también comparte su fascinación por dicho pintor.

Un libro ameno en su lectura y que gana en interés a partir de la mitad. En él se atisba que la realidad puede no ser tan cuadriculada como la  imaginamos habitualmente, teniendo resquicios inimaginables que se nos escapan.

Ya leí, hace unos años, del mismo autor su primera novela “Ojalá fuera cierto” que últimamente ha cogido más fama debida a su reciente adaptación cinematográfica.