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Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2008.

De perdones y enmiendas

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       Se está convirtiendo en habitual que determinadas personas se dediquen a pedir perdón, públicamente, por tropelías realizadas por la entidad que representan, a veces siglos antes. A mi ese tipo de perdón, cuando lo oigo me parece tan vacío como carente de sentido. Claro que tiene sentido y valentía una petición de perdón pero cuando la hace, arrepentido y personalmente, aquel que ha cometido la falta. En los demás casos, ni estamos viviendo aquella época, ni uno se puede arrepentir de algo que haya hecho otro, en todo caso le puede parecer mal, como nos puede parecer a los demás

         Pero hay algo unido al perdón y que sí puede tener sentido el actualizarse: el deseo de enmienda.  Cierto que no vamos a corregir hechos acaecidos en épocas remotas, pero sí que se puede desde el lugar que ocupamos hoy en el mundo, enmendar, poner los medios, corregir y enderezar aquellas situaciones injustas en las que podamos tener parte de responsabilidad. Con ello nos sentiremos mejor con los otros y nosotros mismos y evitaremos que dentro de unos años a algún descendiente nuestro se le ocurra la feliz idea de pedir perdón por algo que nosotros hicimos.


El consuelo

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      Primera novela que he leído de la autora francesa Anna Gavalda, tras leer su libro de cuentos "Quisiera que alguien me esperara en algún lugar" y no me ha decepcionado. Narra la historia de Charles Balanda, un arquitecto de 46 años que recibe la noticia que Anouk, una mujer muy especial de la que estuvo enamorado, ha muerto.

      Este será el detonante para que esa crisis de la madurez, que está viviendo, aflore. Iniciará un viaje interior y exterior intentando recuperar esas cosas que vivió con tanta intensidad y que los años hizo que quedaran por el camino. En este viaje descubrirá personas y situaciones que nunca imaginó y que, sin duda, a partir de ahora marcarán el resto de su vida.

     Es una novela cargada de humor y ternura en la que es imposible que los personajes no se hagan simpáticos, a pesar de sus miserias y lo perdido que se encuentran en el mundo que les ha tocado vivir. El estilo es ágil y vivo y envuelve entre esa mirada interior continua del personaje y todo lo que le va sucediendo.




A pesar de...

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...los días de calor sofocante, de los mosquitos, de las gastroenteritis, de los atascos en carretera, de la masificación turística, de la ausencia de aparcamientos, de las jaleosas-sosegadas vacaciones, de la pésima televisión, del sudor pegajoso, de las vestimentas horteras,...

...el verano tiene algunas estampas como ésta de ayer de las que vale la pena disfrutar. ¿Se nota que se me han terminado las vacaciones y estoy deseando que lleguen ya esos días encantadores del otoño?


Eclipse de luna

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      Esta noche cuando iba caminando por la calle, se me acercó una señora y me dijo: "Cuando llegue a esa esquina fíjese a la derecha y mire al cielo y verá que precioso eclipse de luna hay". Agradecí esta espontánea información de la desconocida y pude contemplar en el cielo como el brillo de la luna llena quedaba tamizado por dicho fenómeno. Saqué esta foto a las 23:36 y ahora la comparto con vosotros.

      Pensaba, que si fuéramos capaces  y sensibles de detenernos y mirar más a menudo hacia el cielo, probablemente nos iría mejor en la tierra.


El lado oscuro del amor

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     Una historia impresionante la escrita, en más de ochocientas páginas, por Rafik Schami, químico y escritor sirio afincado en Alemania. Con el fondo de la ciudad de Damasco aparece la historia de amor entre Farid y Rana. Una historia de pasión imposible que se sucede durante años. Conocemos los antecedentes y las intrincadas historias de los pesonajes de sus familias de procedencia: el Clan Mushtak y el Clan Shahin, que a lo largo de décadas se entrecruzan en una larga crónica donde el odio mutuo parece presidir sus relaciones.

      Dentro de esta gran narración, aparecen otras pequeñas historias de personajes secundarios que aparecen y aderezan la narración con sus amores, sus ilusiones, sus fracasos o sus muertes. Nos encontraremos con la vida cotidiana de Damasco, con las distintas culturas que conviven, con mujeres que no pueden elegir su destino, con gente despreciable, con momentos emocionantes y otros que nos harán un nudo en la garganta.

       Una historia bien trenzada y muy bien documentada. Ayuda a leerla la multitud de capítulos, más de trescientos, cuyos títulos centran lo que vamos a leer y dan una cierta agilidad a la narración. Una grata sorpresa la lectura de esta novela.


Maridos

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      Para pasar un buen rato y deleitarse con el lenguaje nos presenta Angeles Mastretta, la escritora mejicana, su último libro. Una serie de relatos en torno al matrimonio, están escritos haciendo verdaderas cabriolas con las palabras con un lenguaje rico en matices y con sorprendentes imágenes. Los relatos están tratados con un tono mezcla de humor y ternura lo que hace que las historias contadas, algunas objetivamente duras, de amores y desamores se acerquen, sin esfuerzo, al lector. Si pudiera elegir mi forma de escribir, me gustaría escribir como ella.

     "Tenía cincuenta años y aún el cuerpo estremecido de los veinte. A diario se preguntaba qué hacer con ella y sus deseos, tan fuera de lugar, llamándola a querer el sol sobre su cuerpo, una ola mojando sus piernas, la piel de un hombre ajustándose a la suya, sin más.

       Había llegado a la edad del desencanto y no podía evitarlo, quería volver a la imposible edad en que la piel no le teme al desaire y todo-un colibrí, un pantano, un clavel, un torero, una alcachofa- puede erizar los recuerdos, convocar el deseo y hacerla ir tras él sin otro temor que el de no hallarlo.

        De repente quiso ir al irresponsable ayer movida por su contemporánea certeza de que la única fidelidad se la debía al cuerpo que habitaba sus deseos. Quería la cintura de los diecisiete, los muslos de los diecinueve y el pubis libertino de los veintitrés. Quería un novio aunque fuera utopía, velado por la edad, el rumbo de las cosas y el rumbo que le había dado el azar a su vida. Hasta perdonó al marido, que la dejó para dormir con alguien menos complicado".

     


Sólo un instante

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       (Fotografía de Concha Arias)

       Sí sólo es un instante, diminuto en el tiempo, imperceptible para todos y tremendamente mío. Conduzco y me siento bien en esta burbuja que, a veces, creo con mis pensamientos. Dejo que mis ojos dominen todo mi ser y siento, contemplo y me emborracho de estos colores, de estas imágenes, que la naturaleza me brinda como si me hiciera un regalo sin merecerlo.

        No quiero pensar en nada ¿para qué? Ni en ese pasado que me hace encorvar las espaldas, ni en ese futuro que me encantaría dirigir y caminará, simplemente, por donde le dé la gana. Sí, mejor no pienso y sólo miro, este regalo, este presente, en el doble sentido de la palabra. Esta estampa apacigua mis instintos, acalla mis tristezas, despierta mi ternura...esa ternura onanista que difícilmente se puede compartir con nadie, porque sólo atisbaría algunos mínimos rasgos de lo que siento. Cabalgo sobre las nubes, navego sobre el verde de los trigales y explota en mi mirada el azul del cielo.

        El coche corre, el aire embarulla mi melena y me siento engañosamente libre. Me gustaría detenerme aquí, pero los demás coches me empujan, cada retazo del paisaje se fija en mi memoria y el retrovisor como una cesta de recuerdos, se ocupa de acercarme lo que dejé atrás. 

         Disparé la foto, congelé ese momento. Podré encontrar imágenes similares, incluso mejores, pero serán diferente a ésta, porque ésta era única, era sólo ese instante...


Va por ti

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       Sí, ya llego este día de San Ramón, ornado con algunas nubes y brisa fresca, tan ansiado por los que somos veranófobos, como tú y yo,  y tan temidos por los docentes, ya que finalizan sus largas vacaciones y se les aproxima irremisiblemente el bullicio de las aulas. Pero ni tú ni yo nos dedicamos al muy noble arte de la enseñanza y, por distintos motivos, estamos deseando que este largo mes termine y el tiempo caluroso que acompaña al verano vaya iniciando su natural declive.

        Mañana lunes empieza septiembre y, poco a poco, las cosas irán volviendo a su "normalidad", lo que ya viene anunciado por los fascículos en las librerías y la ropa otoñal que va cubriendo, aún con cierto reparo, los escaparates. Pero para ti mañana no será cualquier día, será un día muy diferente en el que va a cumplirse ese sueño que te ha acompañado durante tantos años. ¡No, todos los días se cumple un sueño! Te ha costado mucho esfuerzo el alcanzarlo, especialmente durante los últimos meses en que tu vida se ha visto sumergida en una verdadera vorágine. Pero, al fin, mañana lo habrás conseguido. Gracias por hacerme partícipe de él y, de todo corazón, mi enhorabuena.

        Por eso en este post quiero que lo celebremos, saco las copas con el champagne y te digo: ¡va por ti!


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