Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2012.

Feliz dos1000doce

20120101122544-2012.jpg

    La mañana se despereza, tras el trasnoche, con cierta dificultad. Nada parece haber cambiado, todo está como ayer, salvo los calendarios que se van colgando en las paredes. Ahora con muchas más hojas que el de ayer y con todas las páginas terminado el año en el 2.

La prensa y la televisión nos bombardean con palabras de significados similares: ajustes, recortes, medidas de contención, malos tiempos se avecinan... y al que se le ocurra colgar un gesto de incomodidad en su rostro, se le dice: ...y esto sólo es el principio!

       Las circunstancias se empecinan en incordiarnos, pero nada podrán hacer si somos capaces de rebelarnos contra ellas. Lo cambiable se intenta que vuelque, pero lo que no puede cambiar sólo es cuestión, con mayor o menor esfuerzo, de adaptarnos a ello e incluso de no dejar de azuzar esas ilusiones que siempre están dentro de nosotros. Hay cosas que no dependen de que la economía funcione bien, como el regocijarse cada mañana en el día que comienza, disfrutar de la compañía de la gente que queremos, dedicar unos minutos al día a hacer algo que nos guste o saborear esos ratos en que podemos sentirnos útiles a los demás.

           Es lo mismo de siempre, pero en estos tiempos de recesión con más motivo, el hacerse experto en encontrar esos ratos sencillamente felices en el interior de nosotros. Si lo conseguimos, ni los más duros presagios será capaces de enturbiar nuestra alegría.

No hay comentarios. Comentar. Más...

Las ardillas de Central Park están tristes los lunes

20120102190337-ardillas.jpg

    Brillante colofón de la trilogía, que empezó con "Los ojos amarillos de los cocodrilos", y que ahora termina con esta novela. Y que ha hecho que una autora,Katherine Pancol, que hasta entonces era desconocida haya logrado atrapar entre sus letras un buen número de seguidores entre los que me cuento.

       Aquella historia de aquella mujer anodina, Joséphine Cortès, abandonada por su marido, con dos hijas adolescentes que podría haberse hundido en su desgracia, cambia de signo al escribir una novela que la convierte en autora famosa. El segundo tomo recuerda a una novela policíaca, nuestra protagonista sufre un intento de asesinato y en este tercero encuentra el apoyo y el medio para escribir una nueva historia. En torno a ella se mueve un elaborado universo de personajes: sus hijas Hortense y Zoé.  Su malvada madre que se vale de muchos tejemanejes para intentar hacerse rica. El hijo de su padrastro de tres años pero superdotado yu con unas capacidades que dejan asombrados a todos. Su amiga Shirley siempre tan fuerte hasta que el amor llama a su corazón. 

Y es que en esta última novela todos los amores incomprendidos de los distintos personajes, van encontrando su cauce hasta reencontrarse en su verdadero punto. Aunque a lo largo de sus páginas nos parece imposible que eso ocurra, ya que retrata muy bien, la soledad, las incomprensiones, las dudas...que todos los personajes viven como Gary alejado de su enamorada Hortense en Nueva York y que nostálgico acude cada lunes a Central Park, pues ha observado que el hecho de que no haya en el parque tanto público como el domingo hace que "Las ardillas de Central Park están tristes los lunes". 

         Un libro que hace pasar un buen rato como ocurrió en los dos anteriores y que en muchos de sus pasajes nos hacen pensar y nos podemos reconocer en actitudes cotidianas, no es raro que en esta Navidad hayan sacado la trilogía en un mismo paquete.

"Hay personas con quienes pasamos gran parte de la vida y que no aportan nada. No te iluminan, no te nutren, no te dan impulso alguno. Puede uno dar gracias de que no te destruyan a fuego lento colgándose de tu cuello y chupándote la sangre.

Y después...

Están los que uno se cruza, los que apenas conocemos, los que te dicen una palabra, una frase, te conceden un minuto, media hora, y cambian el curso de tu vida. No esperabas nada de ellos, apenas le conocías, y llegabas, completamente despreocupado, o despreocupada, a la cita y sin embargo, cuando te despides de ellos, de esas personas asombrosas, descubres que han abierto una puerta detro  de ti, que han activado un paracaídas, iniciando ese maravilloso movimiento que es el deseo, movimiento que te llevará más allí de ti mismo y te asombrará. Dejarás de ser irrisorio para siempre, bailarás sobre la acera lanzando destellos y tus manos rozarán el cielo...

Fue lo que, ese día, le pasó a Joséphine."




Solar

20120103194323-mcewan-solar.jpg

     Primera novela que leo del afamado escritor británico, Ian McEwan. Es la historia de Michael Beard un cincuentón, premio nobel de física, con una vida personal más que desastrosa. Va por el quinto matrimonio, pero acostumbrado a cometer infidelidades no lo está tanto a ser engañado, como le ocurre con su última esposa. Su vida profesional tampoco va muy bien y está en un centro de investigación , más por sus logros pasados que por los presentes, donde debe lidiar con proyectos sin  sentido de jóvenes becarios. La escena que más me ha gustado es la de la expedición científica a tierras polares.

Leí buenas críticas sobre este libro, sin embargo a mí no me ha gustado demasiado y eso que reconozco que hay pasajes que aparte de imaginativos me han hecho esbozar más de una sonrisa. Sin embargo, no sé por qué, la forma de escribir no me ha atrapado.

"Miró a su alrededor lo mejor que pudo. Las casas más cercanas estaban a cuatrocientos metros y en sus grandes paredes desnudas sólo había una o dos ventanas diminutas: sin duda ventanas de cuartos de baño. Oh, lo que daría por estar allí dentro, en un caldeado cuarto de azulejos, descalzo y en pijama, orinando a sus anchas antes de volver a zambullirse debajo del edredón para una hora más de sueño. Aunque podía ir allí mismo, a la cuneta, dar la espalda al viento, lidiar con las manos desnudas con la gruesa cremallera helada de su traje de una sola pieza, buscar a tientas por debajo de la chaqueta, las hebillas de las hombreras de su mono de esquí y bajárselo de alguna manera, bucear con la mano por entre el suéter, la camisa, la camiseta larga de seda, los calzoncillos largos y los cortos para obtener por fin el momento de alivio en que no se atrevía a pensar. No, era tan difícil que tendría que esperar, y además se sintió mejor en cuanto estuvo sentado en la motonieve".

No hay comentarios. Comentar. Más...

Dos herramientas para escritores

20120113155605-escribiendo-en-compu.jpg

     No sólo son escritores esos personajes afamados, que publican sesudas novelas leídas por muchos lectores. A casi todos los que andamos por la blogosfera nos gusta trenzar palabras y disfrutamos con ellas y comunicándonos a través de frases escritas, somos por tanto escritores.

También en internet se pueden encontrar herramientas que ayudan a la afición literaria, comparto, por si a alguien le interesa:

1) Programa para escribir novelas y ensayos: Ywriter5, un interesante programa para descargar. Vamos escribiendo cada capítulo independientemente, podemos acceder a un esquema, introducir personajes y sus puntos de vista, borrador... y otras herramientas que se van descubriendo a medida que se trabaja con él.   Aunque se descarga en inglés, el lenguaje del programa se puede transformar al castellano. También podemos encontrar un sencillo manual, que nos permite acercarnos a él, dar nuestros primeros pasos y tener una visión global del programa.

2) Programa para rimas. ¿Quién no ha sudado, exprimiendo la mente a la hora de escribir una poesía, buscando palabras con las que hacer rimas? Este problema lo soluciona. Decimos si queremos una rima asonante o consonante, el número de sílabas y por qué comienza...y nos aparecen montones de palabra para usarlas en nuestro poema. De muchas de esas palabras desconoceremos el significado, pero no importa, poniéndonos sobre ellas, nos aparece su significado en el Diccionario de la RAE.

     Dos herramientas interesantes que pueden ayudar a escribir, pero que nunca sustituirán al deseo por la escritura que es algo que brota del interior del escritor.


Dos mares

20120119205054-cimg5414.jpg

    Dos mares enfrentándose, hoy, al atardecer. El mar de agua y el mar de nubes. ¿Quién resultó vencedor? Me quedé sin enterarme, porque en pocos minutos llegó la noche y todo se volvió oscuro.


La prinsesita

20120130230051-cimg5420-455x159.jpg

          Él se sentía feliz, como nunca, pletórico y cargado de una euforia desorbitada.  Había conocido a la mujer de su vida, quizás no demasiado pronto en su vida, acababa de entrar en la cuarentena, pero tampoco demasiado tarde. Quería gritar al mundo su júbilo y le apetecía decírselo a ella en este instante, pero se había quedado sin batería en el móvil y no había forma de contactarla. No se lo pensó mucho, fue al garaje y cogió un bote de pintura blanca y una brocha. Sabía que al día siguiente, sábado, ella madrugaría para hacer ejercicio por el paseo marítimo, con la banda sonora de las olas rompiendo en la orilla. Caminó agazapado entre las sombras nocturnas que esbozaba la luna llena contra el suelo y se llegó hasta aquel paseo, cuyo cemento irradiaba frío a aquellas horas de la madrugada.

            Introdujo la brocha en el bote de pintura, empapándola, como se imaginaba que estaba empapado de amor su corazón y fue trazando líneas con las que formó letras  con las que expresó todo el cariño que encerraba por dentro hacia su querida prinsesita, como él, seseante, la llamaba. Terminó su obra de arte cuando las primeras luces del amanecer empezaban a sacarle brillo a aquellas letras blancas y echando una última mirada a su trabajo, se dirigió feliz a echarse un sueño reparador.

            Sería una hora más tarde cuando ella pasó por allí y al pasar por aquellas letras se detuvo contemplándolas y reconociendo que eran para ella. El corazón le quedó salpicado de gotas de colores y pasando delicadamente a sus alrededores, para no pisar aquellas letras, el resto del paseo lo hizo como volando sobre sus pies, ese día y el resto de los meses en que aquellas letras permanecieron a la vista.

            Lo que nunca pudieron imaginar, ni él ni ella, es que cada una de las mujeres que pasaba por aquel lugar, fuera cual fuera su edad, se sentía protagonistas de aquella historia y recordaron nostálgica el día en que alguien les dijo aquello, sintieron cerca a quien se lo decía cada mañana o soñaron con que alguien se lo dijera algún día: “TE QUIERO PRINSESITA”.

No hay comentarios. Comentar. Más...

Archivos

Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris
Plantilla basada en el tema iDream de Templates Next